jueves 20 de octubre de 2011

LA CAFETERA DOLCE GUSTO COMIENZA A DAR PROBLEMAS CON CIERTAS CÁPSULAS.

En este post no voy a poner ninguna foto del producto por si acaso se mosquean los de Nestlé. El caso es que hace unos meses me traje de Portugal unas cápsulas Dolce Gusto de variedades que no se venden en España, concretamente Sical y Buondi, que por allí tienen mucho prestigio de toda la vida. Desgraciadamente el funcionamiento de esos productos no era precisamente óptimo en mi cafetera y tuve que reclamar a Nestlé Portugal, que contestó rápidamente a mi mensaje e incluso me envió otras cápsulas de regalo. El problema consistía en que la máquina se veía incapaz de extraer el café y salía con muchísima dificultad o bien la operación se quedaba abortada tras la salida de un mínimo chorrito de café. Fui practicando trucos para aprovecharlas y procuraba punzarlas en dos lugares muy próximos o incluso extraer el aire antes de colocarlas en la cafetera. Con las demás variedades de Dolce Gusto no existía el mismo problema y que conste que ya he comprado esos cafés en otros paises de Europa.

Al aparecer en el mercado español las variantes denominadas como Bonka y Barista, me animé a probarlas con el resultado de los mismos problemas ocurridos con las portuguesas Buondi. El café sale a cuentagotas y la cantidad obtenida no da ni para un ristretto. Lamentablemente mi queja a Nestlé España no ha sido atendida y no me han dado ninguna explicación al respecto.

No entiendo que la marca ignore a los consumidores y no comprendo que se esté vendiendo un producto que no funciona en todas las cafeteras. Nestlé Portugal me comentó que la composición de las nuevas cápsulas difería del resto de la gama y que por eso se requería una cafetera al máximo de potencia y con una perfecta descalcificación. Lo que no entiendo es que variedades como el Lungo me funcionen de maravilla y no suceda lo mismo con Bonka. Por cierto que el Barista es un café bastante interesante y de sabor muy agresivo, que me gusta, pero no podré usarlo en mi máquina.

Se agradecerá que los lectores cuenten sus experiencias al respecto. No creo que sea un problema de mi cafetera, que por lo demás da un muy buen redimiento cuando uso

Aprovecho para comentar que de cara a la campaña de navidad es muy posible que las cápsulas vayan bajando su precio hasta un 20%, con lo que conviene hacer acopio de ellas de cara al futuro, lo que habitualmente se llama acaparar, puesto que luego pasan tranquilamente de los cuatro euros por paquete hasta casi cinco. Eso lo hacíamos antiguamente con el aceite y el azúcar, cuando se sabía que iban a subir. Ahora casi podemos garantizar que eso ocurrirá así. De hecho ya se han visto ofertas por menos de cuatro euros y medio.

Por lo demás Dolce Gusto me satisface, aunque no pienso transigir más fallos y la próxima vez reclamaré ante el establecimiento vendedor, que se ocupará de hacer las cosas como se debe.

domingo 9 de octubre de 2011

LA SALCHICHA DE MONTBELIARD. LO MÁS PARECIDO A UN CHORIZO CRIOLLO.

Pues resulta que ahora el Carrefour va de fashion y se hace llamar Carrefour Planet. Hay lo mismo de siempre e incluso menos que antes, pero expuesto de formas aparentemente más atractivas y sugerentes. Incluso hay una sección gourmet donde aparecen artículos que antes se hallaban distribuidos en compañía de otros más modestos. El caso es que quedé prendado de un envase de salchichas de Montbéliard, lugar donde estuve en su día pero sin saber nada de esa especialidad. El precio es asequible y las dos enormes salchichas salen a euro cada una, con lo que probar no es arriesgado. El aspecto externo es contundente y prometen más que las alemanas, que me quitaron mucha hambre este verano en tierras bávaras (de verdad, justamente en Baviera).

Las salchichas las metí en la freidora y el resultado es muy similar a lo que por aquí conocemos como chorizos criollos, que se pusieron muy de moda en los años 70 con la proliferación de parrillas al estilo argentino y sus consiguientes parrilleros del mismo origen. Curiosamente tengo primos en Argentina que se dedican a eso y se les da muy bien.

En cuanto al sabor, tengo que reconocer que mejoran con bastante al criollo y pican muy poco, lo que permite apreciar mejor el sabor. Con patatas fritas ya les vale de acompañamiento aunque un toque francés de choucroute queda más auténtico. Si usas unas rodajas de berenjena a la plancha igual te da menos remordimientos.

Estamos hablando de una salchicha de cerdo ahumada y que se vende con la garantía de calidad de los productos "Reflets de France", especialmente seleccionados entre lo mejorcito del país vecino (que ya es decir), junto con el queso Reblochon de Saboya y otras exquisiteces. Nada que ver con las salchichas de desayuno británicas que venden congeladas y que se pueden comprar una única vez por mera curiosidad.

lunes 5 de septiembre de 2011

LAZOS DE SAN GUILLERMO. CISTIERNA. LEÓN.

Cistierna tiene cosas que no tiene León, como la Peña Corada y los lazos de San Guillermo. Esta villa leonesa fue escenario de mi primera pernoctación fuera de Asturias y siempre tendré aprecio a este prestigioso enclave ferroviario de vía estrecha. Ahora Cistierna tiene incluso variante y no hace falta entrar en la población si no queremos, pero recomiendo hacerlo. Aquí la desaparición de la industria del carbón provocó estragos y sin embargo la villa sigue adelante, con comodidades modernas como un cine con una de las mejores pantallas del norte pensinsular.

Vayamos al grano porque me pongo sentimental. Cinco euros nos separan de degustar las diez unidades de lazos que contiene la caja elaborada por la Confitería Montañés. Parecen corbatas de Unquera pero tienen la textura de los Nicanores de Boñar. Son un pelín más caros que las primeras y notablemente más baratos que los segundos, aunque también pesan menos. Nos encontramos ante uno de los productos de confitería de mejor nivel del continente y parte del extranjero. La receta es secreta y los lazos están elaborados rigurosamente con ingredientes de altísima calidad. Como dulce para el desayuno o la merienda no tienen rival y la degustación se pasa con sobresaliente. Si los franceses tuvieran algo así no habría quién los aguantara. Es el típico alimento que tiende a ser consumido sin medida y un par de golosos acaban la caja en una sola sesión.

Curiosamente no es sencillo hallar los lazos fuera de Cistierna y no se encuentran, por ejemplo, en Cangas de Onís, donde vendemos desde quesadas y sobaos pasiegos hasta quesos de Taramundi. Si vamos a Cistierna no hay pérdida porque la confitería Montañés está casi en el centro y encima se aparca muy bien en la calle de la estación.

Para los que no sepan situar Cistierna en un mapa, lo tienen muy cerquita de León capital. Se puede ir por Mansilla y volver por Sabero si vamos por carretera o bien disfrutar de una excursión en tren por la auténtica ruta transcantábrica. Todo ello lo digo porque merece la pena acercarse a Cistierna solo por comprar los lazos de San Guillermo. Si el viajero anda bien de fuerzas puede incluso acercarse a la ermita del santo por una muy empinada cuesta.

En resumidas cuentas, un producto 10 a un precio hipercompetitivo en su categoría y totalmente desaprovechado a nivel nacional.

viernes 29 de julio de 2011

BACKEREI-CONDITOREI. LA FÓRMULA ALEMANA.


En España hay panaderías y confiterías. Las panaderías venden pan y las confiterías venden pasteles. Normalmente las panaderías no venden pasteles ni las confiterías venden pan. En Alemania se da una fusión muy interesante entre ambos comercios y lo más corriente es que en el mismo establecimiento se venda una interesante gama de panes junto con una atractiva selección de tartas. Por lo visto la cosa se ha desarrollado de tal manera que la gama de productos abarca dulces y salados de forma que uno puede desayunar, comer y merendar en estos establecimientos. Hay que dejar claro que funcionan en régimen de autoservicio y no hay servicio de camareros, con lo que se ahorran una pasta en personal y encima ofrecen unos precios muy atractivos. Las raciones de tarta se venden a precios que oscilan entre el euro y medio y los dos euros y medio, con una presentación espectacular y llamativa, destacando por su grosor y finura.

Toda vez que los alemanes no suelen comer de plato sino que pican algo a mediodía, este producto es de gran interés para los turistas que quieren aprovechar el día. Por cierto que uno se puede sentar tranquilamente y no hace falta comer de pie. La gama de bebidas abarca varios tipos de cafés, que desgraciadamente no salen nada baratos, ya que el expresso raramente baja del euro con cincuenta céntimos; eso sí, la calidad del café es bastante alta, mejor que la española o la francesa aunque obviamente por debajo de lo que se sirve en Italia y Portugal. Para simplificar el servicio te sirven en barra y no hay sobrecillos de azúcar sino azucarero y un self service de cubiertos.

En cuanto a los artículos salados hay de todo un poco, desde sencillos bocadillos de salchicha hasta bretzels rellenos.

Si el viajero no tiene incluido el desayuno en su hotel probablemente le salga más a cuenta acudir a uno de estos locales, donde gastará mucho menos y por cinco euros saldrá muy contento. La variedad de productos nos recuerda a los expositores de las confiterías portuguesas, pero la calidad de los dulces es mucho más avanzada en Alemania.

El turista que visita Alemania acabará utilizando estos establecimientos con mucha frecuencia, ya que basta con señalar el producto deseado para ser servido, sin tener que recurrir a restaurantes cuyos platos son indescifrables para los que ignoran la lengua de Goethe y rarísimamente vienen traducidos al inglés. Ojo porque para cenar hay que hacerlo antes de las ocho y después de esa hora hay muy poco donde elegir, así que podemos acabar en un McDonalds sí o sí, nos guste o no, y encima agradeciendo la existencia de esas hamburgueserías que siempre nos sacan de apuros en situaciones de emergencia.

En Francia las panaderías venden croissants y brioches pero rarísimamente sirven bebidas calientes y las confiterías venden a precios disuasorios. En España las confiterías no te ofrecen productos salados salvo raras excepciones. En resumidas cuentas, esta fórmula alemana es un puntazo muy exportable y satisfactorio para la clientela.

QUESO CUEVA DE LLONÍN. EL CAMEMBERT ASTURIANO.

Este queso se produce en Alles, municipio de Peñamellera Alta, en el Oriente de Asturias. No tiene nada que ver con el queso conocido como Peñamellera y se ha convertido en uno de mis favoritos. A primera vista ya se observa que es de los de corteza comestible. Lo que nos encontramos al degustarlo es un sabor a Camembert cuando está muy maduro y a Brie en su fase más fresca.

Obviamente no se trata de un queso típicamente asturiano sino de una innovación más bien reciente pero que puede consolidarse como tradición con el paso de los años.

Resido en Cangas de Onís, localidad donde proliferan las tiendas especializadas en quesos, así que de vez en cuando voy probando novedades que las más de las veces me decepcionan, lo que no ha ocurrido en este caso. Para maridarlo decentemente y disfrutarlo casi prefiero beber agua de manera que no choque con el vino. Debe cortarse en lonchas muy finas y hay quien le quita la corteza.

En una cata a ciegas sería casi inmediatamente reconocido como queso de pasta blanda francés y sin embargo está hecho en el norte de España. La pieza de cuarto de quilo sale por unos cinco euros, lo que no es precisamente un regalo, pero el queso lo vale. En mis tablas de quesos suele ser el último en degustarse, incluso después del Gamonéu o el Cabrales.

No debe ser fácil de encontrar en tiendas, incluso en las que mayor variedad ofrecen, pero siempre está internet para adquirirlo. Recomiendo probarlo porque es un producto radicalmente diferente a todo lo que se hace en Asturias.

sábado 11 de junio de 2011

VIÑA ELENA. MEJOR IMPOSIBLE. O CASI.

Hubo una época en la que los vinos de Jumilla eran poco conocidos y menos valorados aún. La uva Monastrell no se aprovechaba enológicamente como se merecía y los caldos de la zona no frecuentaban las mejores mesas. Hoy los tiempos han cambiado y la denominación de origen tiene un hueco bien merecido en las cartas que se precian de ostentar un nivel digno. A algunos esto se les ha subido un poco a la cabeza, pero no es precisamente el caso de Viña Elena.

Estas bodegas crean vinos buenos, bonitos y baratos. No se dedican a vinos de autor de precios astronómicos ni mucho menos a para las estanterías más bajas de hipermercado, aunque sí tienen algunos caldos de autor interesantes. El equilibrio está en el producto que podemos consumir con frecuencia porque el precio está muy ajustado en función de lo que se recibe. Ojo porque Viña Elena también produce rosados con Tempranillo y blancos con Sauvignon. A la Monastrell de los tintos también la combinan sabiamente con la Syrah. No le hacen ascos precisamente a la Cabernet Sauvignon y producen vinos monovarietales también.

El caso es que podemos degustar un lote de tres vinos de esa bodega al sorprendente precio de diez euros y medio. Por cierto que basta con pedir seis botellas para que los gastos de envío nos salgan gratis. Incluso nos regalarán unas almendras de producción propia.

Viña Elena es una de esas bodegas que apuestan por la venta directa en internet y lo hacen maravillosamente, ya que la web de la empresa es todo un modelo del que muchos deberían copiar. El diseño del sitio es armonioso y la redacción primorosa. Todo está muy claro desde el primer momento. Por experiencia puedo comentar que el 95% de las webs de bodegas que pretende lo mismo no lo consigue ni se aproxima.

Mi recomendado es el Familia Pacheco crianza, que no llega a los 11 euros y que combina fantásticamente con platos de carnes, especialmente de caza. Supongo que enseguida comenzará a escasear y será una pena no haberlo probado mientras haya existencias.

Si andamos por la región de Murcia podremos aprovechar para visitar las bodegas al módico precio de cinco euros, con degustación y tapas incluidas.

Recomiendo encarecidamente una visita a http://www.vinaelena.com/, aunque no compremos nada, símplemente por disfrutar de lo bien que puede estar organizada una tienda de vinos online.

domingo 15 de mayo de 2011

LAS CRESTAS DE GALLO DE CASCAJARES


El plato del que voy a hablar en este post no es ni mucho menos de los más conocidos dentro de la Gastronomía española y sin embargo tiene adeptos muy viciosos. Unos dicen que las crestas de gallo son típicas de la cocina zamorana y otros afirman que son muy de Cuenca.


Lo bueno es que ahora da igual de dónde venga porque es muy fácil tenerlo en cualquier parte porque el plato viene preparado y listo para calentar y servir, cosas de la globalización.

En un principio lo de comer crestas de gallo sorprende bastante por la novedad que supone. No obstante hay que tener en cuenta que tranquilamente nos zampamos hígados de pato, mollejas, riñones y rabos de toro, que tienen un aspecto mucho menos apetitoso.

La empresa Cascajares ha lanzado al mercado este producto enlatado en un formato muy cómodo. La lata tiene un peso de medio kilo y las crestas pesan unos 300 gramos. Los otros 200 gramos están formados por la grasa de pato usada para confitar las crestas y que además actúa como único conservante de modo que el producto llegue al plato con toda naturalidad. El precio ronda los diez euros por lata y es más que razonable.

Lo mejor es calentar la lata al baño maría para que la grasa se derrita y separe, de modo que podamos apartar las crestas para servirlas. Como vienen suavemente salpimentadas y condimentadas con algo de tomillo y laurel, se notará su sabor pero sin excesos.

La textura es lo más sorprendente de todo. Aparentemente asemejan casi estrellas de mar, hojas de roble o incluso setas. Precisamente sugiero preparar unas setas a la plancha o a la parrilla para servirlas con las crestas, jugando con las formas y las apariencias. La sensación del mordisco es peculiar ya que la carne está muy blanda y tiene un toque gelatinoso. Una de las ventajas del producto enlatado es que no te falla nunca; por lo visto los amantes de las crestas afirman que si no se preparan bien acaban quedando duras y pierden toda la gracia. Las de la lata están muy suaves. Otra combinación

El producto supera la cata de largo y es toda una sorpresa que anima a repetir enseguida. Lo encontraremos en tiendas delicatessen y también en supermercados. Conviene terner siempre un par de latas en la despensa por si no nos apetece cocinar o incluso para cenas gourmet con los amigos que piensan que ya lo han visto todo.

Más información sobre éste y otros productos gastronómicos en http://www.cascajares.com/

Por cierto que es muy posible que usted ya haya comido otros alimentos elaborados por Cascajares porque elaboran productos para la hostelería y se sirven en bodas y banquetes.