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LA MEDIA PENSIÓN Y EL BUFFET LIBRE

He visto muchos buffets libres para comer y cenar pero ninguno que me haya dejado un recuerdo imborrable. El que más me sorprendió fue en un barco de línea regular, donde cigalas, gambas y langostinos eran a discreción. En general los buffets son muy parecidos en casi todas las categorías de alojamiento. Los de cuatro estrellas son muy parecidos a los de tres y los de cinco rara vez convencen, porque uno espera lo mejor y no lo encuentra. Las más de las veces nos venden la media pensión a un precio ligeramente superior a lo que nos costaría el alojamiento y desayuno, siempre hablando de hoteles vacacionales, con lo que solemos elegir la opción de la cena incluida si el gasto es muy leve. En realidad las tarifas están organizadas para que hagamos precisamente eso. Una vez pagadas las cenas parece tontería salir por ahí a encontrar sitios decentes. Lo malo para los restauradores locales es que hay que hacer maravillas para que los clientes de un hotel coman fuera de él si ya tienen pagada la comida en cuestión.

Los grupos de jubilados se lo pasan en grande con los buffets y les encanta el sistema. Desgraciadamente una carne no se puede pasar un par de horas recalentando y luego servirse.

Una media pensión servida en mesa es otra cosa. Al menos es lo que suelo encontrar en Galicia o en tierras vascas. El buffet implica sacrificar la cantidad en pos de la variedad y de la cantidad. Para los hoteleros también se consigue un importante ahorro de costes en personal. No es sencillo dar de cenar a mil personas en dos horas.

Normalmente evito contratar la media pensión en hoteles grandes de costa. Ya sé lo que me voy a encontrar y me da la sensación de estar en un cebadero. Lo malo es que no siempre saliendo a la calle hay opciones mejores. Uno no puede permitirse una semana de cenas a la carta y escasean los menús de cena. Hay días que te apetece una pizza o pasta y en ocasiones te conformas con una ensalada, pero de calidad.

En hoteles de alto nivel, como el Abama o el Botánico de Tenerife se ha sustituido el buffet convencional por la cena a la carta, lo cual ya pone el listón bastante alto, pero no es lo que encontraremos por ahí generalmente.

La fórmula buffet puede ser adecuada para el desayuno pero en cuanto a comidas o cenas al cabo de una semana la cosa aburre soberanamente. En un hotel asturiano han implantado un buffet libre simplificado, con poca variedad pero incidiendo en la calidad, lo que viene a ser una cena de menú o una minicarta con autoservicio.

Por cierto que la calidad de algunos buffets orientales de centros comerciales me ha dejado impresionado. Uno no espera encontrarse productos de tanta calidad y preparaciones tan interesantes a precios bajísimos.

Mi consejo personal es evitar la media pensión con buffet y cenar en restaurantes locales, que siempre hay. Ya sé que hay que informarse un poco y acertar, pero generalmente compensa.

No he hablado sobre los buffets de los cruceros y agradecería a los lectores sus impresiones al respecto.

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