
Lo más seguro es que IKEA no salga nunca en las revistas serias de Gastronomía. Pero cuando de lo que se trata es de alimentarse bien y a un precio competitivo, la multinacional del mueble se posiciona muy arriba. Curioso es que se pueda comer en una mueblería y que no se puedan comprar sillas o vajillas en un restaurante (a lo mejor es porque en el restaurante no quieren).
La cocina sueca tampoco es como para tirar cohetes pero resulta muy aceptable y más a los precios de IKEA. Ya he ido alguna vez a IKEA exclusivamente a comprar algunos de los alimentos que venden en su tienda y por supuesto a tomar un café o un refresco a precios razonables. Hay menús del día, platos combinados, helados,etc.
Naturalmente que si vamos de turismo no queda muy fino comer en el IKEA, pero cuando visitamos otros países con altos niveles de vida y precios agresivísimos en la hostelería, IKEA nos puede salvar el presupuesto. Como hay tiendas en toda Europa, preferiblemente cerca de grandes ciudades, si nuestro viaje es en automóvil puede incluir una paradita en IKEA para ir al servicio, tomar algo fresco o reponer fuerzas sin salirse casi de la ruta y con acceso directo desde la autopista, sin pagar parking y sin tener que buscar el centro de la ciudad a la que no queríamos entrar. Yendo con familia estas cosas no tienen precio.
Más información en http://www.ikea.es/