
Pues depende... Pero inicialmente ninguna de ellas. Digo que depende porque a lo mejor no nos preocupa que cada taza de café cueste el doble o el triple que con una monodósis ESE o el cuádruple que con café molido convencional.
Todos los sistemas basados en cápuslas pretenden quedarse con el consumidor para siempre, al igual que hacen las compañías de teléfonos móviles cuando te regalan un teléfono modernísimo a cambio de un contrato de permanencia de muchos meses. En el caso de las cafeteras el contrato es para siempre porque un móvil se puede liberar pero una cafetera no. A lo máximo que se puede aspirar es a piratear las cápsulas con el relleno, pero eso es una solución muy cutre.
Las grandes marcas del café en cápsulas se encargan de que la cafetera salga barata y por supuesto que la máquina es excelente y da muy buenos cafés. Pero los inconvenientes saltan a la vista y la incompatibilidad entre los diferentes sistemas deja en clara ventaja a las monodosis en pastillas con el sistema ESE, que valen para toda cafetera con un mínimo de presión aceptable.
Del mismo modo que ocurrió cuando libraron la batalla los sistemas de video VHS, Beta y 2000, sólo habrá un ganador y dentro de unos años será difícil mantener el escenario actual, con tanta variedad de oferta. Los compradores de las máquinas en cápsulas se arriesgan a perder el suministro.
Tanto la Nespresso como las Senseo, Tassimo, Dolce Gusto y Digratto compiten en un mercado con poca demanda en un escenario de recesión económica, buscando consumidores sin problemas económicos a los que no les importe que cada café salga a 35 céntimos y no se puedan preparar dos a la vez o sea obligatorio usar los que proporciona la marca.
Por unos 55 euros encontraremos la cafetera Biffinet en Lidl y con ella se puede obtener un excelente café para una o dos personas, pudiendo elegir entre pastillas o café a granel. El resultado es óptimo y nos sobrarán muchos euros para comprar café.
Para el cliente de empresa hay marcas que regalan la cafetera a cambio de consumo y eso debería llegar al público en general si se quiere incentivar el consumo de cápsulas.
De momento insisto en que con una cafetera convencional el resultado es mucho mejor a medio plazo.