miércoles, 5 de septiembre de 2018

PAN DE CARRAL. UN GRAN PAN GALLEGO LLEGA A MERCADONA.

Puede dar la impresión de que este blog publicita productos pero en realidad solo publico artículos sobre las cosas que me han gustado y creo que pueden interesar a los aficionados a los buenos sabores. De hecho casi siempre informo a los productores de que he escrito un texto sobre sus productos y nadie contesta nunca, ni siquiera dan las gracias por hacerles la publicidad gratuita. Todo sea por los lectores y nada por los fabricantes. Por supuesto que Mercadona no necesita publicidad y nunca mejor dicho porque su inversión en anuncios es cero. Lo que les sobra son clientes. Ahora bien, tanto insistir con los precios bajos que en general lo de la calidad les queda un poco lejos en muchos artículos. Digamos que ofrecen precios competitivos y dentro de ellos intentan conseguir la mayor calidad posible, pero en ciertas secciones se quedan muy cortos.

Menos mal que alguien ha tenido la brillante idea de vender un pan gourmet de alta calidad en Mercadona. Es gallego, como no podía ser de otra manera; viene de la provincia de Coruña y parece estar fabricado por Da Cunha, una panificadora propiedad de un portugués que está empeñado en fabricar pan de masa madre de quitar el hipo.

Reconozco que en un principio no me fiaba mucho pero el aspecto de moño de la hogaza me animó a llevarla a casa por menos de dos euros.  Efectivamente era lo que prometía ser, es decir, un pan de los que pueden lucirse ante los comensales más viajados y experimentados.

Me resultó algo complicado cortarlo en rebanadas pero el resultado fue sorprendente para bien. Una corteza deliciosa y una miga con muchos ojos grandes, un paladear esponjoso y una gana de seguir comiendo este pan...

Esperemos que la presencia de este pan no sea efímera, porque ennoblece la sección de panadería del supermercado. Por lo visto en Carral hay una gran tradición de buenos panes y la empresa Da Cunha se dedica a distribuirlos por el territorio nacional, en una avanzadilla que hace presagiar un cambio de hábitos de los consumidores, al menos de los que tienen buen gusto y no se comen cualquier cosa.

Personalmente lo he desgustado con la mayor fruición acompañado de quesos asturianos y enseguida le toca armonizar con una fabada. 

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