martes, 22 de agosto de 2017

POR FIN UNA GRAN TARTA DE QUESO CONGELADA. Y CON MUCHAS FRESAS.

Ya era hora de que apareciera en el mercado una buena tarta congelada cuya foto de envase se correspondiera con lo que nos encontramos al abrir la caja.

Lo mejor es que sale mucho más sabrosa de lo que promete. Ojo que lleva una cuarta parte de fresas de primera calidad en la cobertura.

Me encantan los buenos postres de supermercado y más aún si salen baratos, es decir, en torno a los cinco euros. Pues bien, he dado con uno de los mejores productos para golosos del mercado nacional. 

Nos encontramos ante una tarta de queso muy currada con una base de galleta nada dura y una cremosidad conseguidísima. Sin ser demasiado dulce, la combinación de las fresas con el queso fresco sale redonda.

Hay que tener en cuenta que se trata de una tarta congelada y que no se puede comer como si fuera una tarta helada. Lo procedente es descongelarla completamente, aunque también es degustable en ese tramo de tiempo en el que no está dura como el hielo ni blanda como salida de la confitería, eso es cuestión de gustos.

Ya conocía las pizzas del Dr.Oetker y me ha sorprendido enormemente la incursión en el mundo de los postres, con resultados más que sobresalientes. La tarta de marras es fácil de encontrar en supermercados y sirve incluso para satisfacer a invitados exigentes, a los cuales se les debe ocultar el origen industrial del producto, ya que jamás adivinarán que se trata de una tarta de cinco euros para seis personas. En Francia hacen cosas así de ricas pero a 30 euros la tarta y entonces ya no tiene gracia.

Ahora solo me queda ir probando el resto de la gama de postres de Dr. Oetker a ver si mantienen el tipo con el mismo nivel. De momento triunfan. Según testimonios cercanos es raro que la tarta sobreviva a una cena, ya que se devora con pasión. Que aproveche.

LAS IRRESISTIBLES GALLETAS DE MALLORCA CON ENVÍO GRATUITO.

Hace una temporada estuve en una boda en Mallorca y me encontré con una interesante sorpresa gastronómica de bajo coste. Se trata de un producto de consumo fundamentalmente local y fuértemente implantado en las costumbres baleares.

Las galletas de las marcas Gori de Muro y Quely son una interesante propuesta para los picoteos informales e incluso para la degustación de patés o cualquier cosa que se pueda untar encima, ya sea crema de queso o incluso mermeladas.

Lo gracioso es que yo no paraba de elogiar las galletas mientras que los locales las consideraban parte de su compra habitual. Es extraño que no hayan cruzado el Mediterráneo para invadir la península y arrasar en la hostelería.

Actualmente las dos marcas ofrecen lo mejor de su gama en internet, a través de tiendas online muy bien organizadas que permiten una compra rápida y además sin gastos de envío, lo que es muy de agradecer.

La textura de las galletas es muy densa y con unas pocas se puede saciar cualquiera. Hay una gran cantidad de posibilidades, desde las más planas a las más ovaladas, incluyendo sabores de centeno, romero, integrales, etc. 

Estas galletas tienen una caducidad bastante larga y se pueden guardar durante mucho tiempo sin merma de calidad. Una vez abierto el envase tampoco se ablandan ni se estropean durante bastantes días. Son incluso una solución alternativa a los típicos biscotes de pan tostado.

En resumidas cuentas, hablamos de un producto casi gourmet a precios tirados y que puede sorprender los invitados con mucha facilidad. Además las galletas mallorquinas gustan muco a los niños y los sacian en cuestión de minutos. 

Conviene tener siempre un pequeño stock de estas galletas por si se nos termina el pan, ya que se pueden servir incluso acompañando platos de cuchara. Por cierto que para excursiones campestres son muy convenientes.

























Dejo aquí los enlaces a las tiendas online de ambas empresas, invitando al lector a que pruebe los productos por un módico precio. La entrega a domicilio es rapidísima.

Gori de Muro.

Quely