lunes, 31 de agosto de 2015

LLEGAN LOS RESTAURANTES PIRATAS.

No me lo puedo creer pero no me queda más remedio. Ya está disponible en nuestro país una nueva red de eso que llaman consumo colaborativo y no es más que pura economía sumergida.

Por lo visto los hay que se han animado tras el éxito de los alojamientos en domicilios y llegan ahora los servicios de restauración en viviendas privadas, eso sí, a precios de mercado e incluso más altos. Obviamente no voy a publicar la dirección de la web en cuestión. Supongo que la cosa acabará como terminó la famosa red de taxis ilegales que fue prohibida en España. No se trata solo de defender los ingresos de los hosteleros profesionales que pagan sus impuestos sino también la salud y la seguridad de los consumidores. 

En España no hay muchos de estos restauradores aficionados, pero en Francia ya abundan. Los precios propuestos no parece que vayan simplemente a cubrir costes sino que destilan ánimo de lucro y una escasa concreción en la oferta.

Comprendo que haya gente que quiera ganar un dinerillo extra, pero ejercer una actividad laboral libre de impuestos no es una opción solidaria. También entiendo que haya gente con interés por comer en un entorno domiciliario privado, pero las leyes son para todos.

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