lunes, 31 de agosto de 2015

CAMIONES DE COMIDA. COMER DE PIE Y A LA INTEMPERIE.

La fórmula de los camiones de comida es aparentemente la misma que se lleva utilizando toda la vida con la venta ambulante de churros y helados, solo que curiosamente los "food trucks" no tienen tanta libertad para instalarse y sí muchas restricciones.

Los encontraremos en ferias y recintos cerrados, dentro de eventos temáticos relacionados con la gastronomía efímera.

No tengo nada en contra de este sistema de restauración pero ya dejo claro desde el principio que lo de comer en la calle y de pié no me parece apetecible ni mucho menos, supongo que en parte porque no es precisamente tradición en Asturias. Ya sé que comer pinchos y tapas en una barra es cosa corriente dentro del territorio nacional.

Por lo visto no hay ningún problema con la calidad de los productos y todo está muy legal desde todos los puntos de vista, pero luego está el problema de la competencia que puede suponer para los establecimientos convencionales, que cuentan con cosas como techo y servicios higiénicos. Los propietarios de camiones de comida querrían libertad para instalarse a su antojo pero no lo van a conseguir por motivos obvios.

Así pués, no me van a encontrar consumiendo comida de estos camiones por mucha gloria bendita que vendan, más que nada porque considero que comer es algo tan serio como para no hacerlo en la calle y de pie.

EN LOS RESTAURANTES ITALIANOS NO SE DAN PROPINAS.

Vamos a dejar las cosas muy claras. Da igual que en los USA la propina sea obligatoria y que los ingleses suelan premiar la atención con una generosa dádiva. Los españoles somos más aficionados a redondear la cuenta con unas monedas y a lo mejor un billete si el servicio se ha lucido especialmente o si se trata de impresionar a alguien.

El caso es que en los restaurantes italianos se sobreentiende claramente que no hay ninguna razón para dejar absolutamente nada como propina. El servicio está incluído y ni siquiera hace falta redondear la cuenta, porque ningún italiano deja propina, ningún camarero cuenta con ese dinerillo extra y no hay bote. Dejar un par de euros a un camarero italiano es tirar el dinero porque no te lo van a agradecer y lo más normal es que ni siquiera te traigan el cambio en un plato sino que te lo den en la mano.

Hay que tener en cuenta que los restaurantes de Italia ya cobran un suplemento por cubierto que fácilmente se planta en los tres o muchos más euros por persona, simplemente en concepto de uso del menaje. Por lo tanto, sería de ingenuos seguir aumentando el precio de la comida con un extra que es completamente ajeno a las costumbres locales.

Cada cosa tiene un precio y de la misma manera que no dejamos propina en la pescadería tampoco hace falta pagar de más en un restaurante, a no ser que el camarero haya brillado por su excelencia, con un plus extra sobre lo que se le exige.

Recuerde, no haga el panoli en Italia y reserve el dinero para cosas mejores que perderlo sin motivo.

CROQUETAS LOREA. JOYAS DE SUPERMERCADO.

Uno de los criterios para seleccionar un buen restaurante es la calidad de las croquetas. Si directamente nos las dan congeladas, ya nos están diciendo que no tienen ganas de trabajar. También puede suceder que sean caseras y que no estén buenas, puesto que a lo mejor no las saben hacer bien. El sector de los congelados ha progresado mucho y no solo se ofrecen artículos baratos sino también muy buenos, a costa de pagar algo más.

O sea que si las croquetas son caseras pero malas,  mejor congeladas y buenas, combinación que ya es posible. Los restauradores tienen acceso a productos elaborados expresamente para ellos  y pueden servir excelentes croquetas que cuelan perfetamente como hechas en casa.

Me encantan las croquetas y soy un gran aficionado. No dejo de disfrutarlas en cuanto puedo. Pues bien, las croquetas de la foto las compré en Carrefour y son de mis preferidas. Están elaboradas por una empresa vasca con sede en Guuipúzcoa y que también se dedica a las conservas de alta calidad. Lamentablemente en la web no tienen más que un catálogo en pdf.

El surtido de croquetas que ilustra el artículo es un lote variado que incluye las de calamares en su tinta y también las hay de carabineros e incluso de bacalao. También existen las bolsas monotemáticas, con variedades tan sorprendentes como las de Torta del Casar.

La degustación la pasan con sobresaliente. Una vez extraídas de la freidora sueltan todo resto de aceite rápidamente, quedando ligeramente crujientes por fuera y cremosas por dentro. Supongo que habrán investigado bastante para llegar a un resultado tan convincente. El punto de sabor está muy conseguido y no son nada saladas, sino que se percibe una explosión gustativa en la boca.

No son caras aunque cuestan más que las típicas croquetas de jamón de los supermercados. La diferencia de precio no es grande aunque la de calidad sí.

Más allá de ser el típico plato para solteros con poco tiempo, estas joyas gastronómicas populares se defienden de maravilla en cenas con pretensiones para invitados exigentes.

Hasta ahora las he visto en Carrefour y Alcampo, aunque quizás las hay en algún otro sitio. No suelen estar muy a la vista. Hay que darles una oportunidad y se convertirán en uno de nuestros platos de reserva preferidos. 

LLEGAN LOS RESTAURANTES PIRATAS.

No me lo puedo creer pero no me queda más remedio. Ya está disponible en nuestro país una nueva red de eso que llaman consumo colaborativo y no es más que pura economía sumergida.

Por lo visto los hay que se han animado tras el éxito de los alojamientos en domicilios y llegan ahora los servicios de restauración en viviendas privadas, eso sí, a precios de mercado e incluso más altos. Obviamente no voy a publicar la dirección de la web en cuestión. Supongo que la cosa acabará como terminó la famosa red de taxis ilegales que fue prohibida en España. No se trata solo de defender los ingresos de los hosteleros profesionales que pagan sus impuestos sino también la salud y la seguridad de los consumidores. 

En España no hay muchos de estos restauradores aficionados, pero en Francia ya abundan. Los precios propuestos no parece que vayan simplemente a cubrir costes sino que destilan ánimo de lucro y una escasa concreción en la oferta.

Comprendo que haya gente que quiera ganar un dinerillo extra, pero ejercer una actividad laboral libre de impuestos no es una opción solidaria. También entiendo que haya gente con interés por comer en un entorno domiciliario privado, pero las leyes son para todos.

viernes, 28 de agosto de 2015

PON EN TU VIDA MOLLETES DE ANTEQUERA.

Si el lector es de esas personas que no concede mayor importancia al pan con que se comen los alimentos, mejor que deje de leer a partir de aquí.

El que escribe es de los que concede una atención muy especial al pan, de modo que si le sirven una excelente comida y el pan no está a la altura, saldrá cabreadado, mientras que tolerará una comida no tan buena si el pan brilla por su calidad.

El mollete de Antequera es uno de esos productos que debería triunfar de modo mundial y sin embargo eso no sucede, porque ni siquiera reina en España. La fórmula no es nada complicada y cuenta con los ingredientes de siempre. Lo que hace especial al mollete es su forma y también su textura, apta para todos los públicos aunque poco indicada para los amantes de la corteza dura.

El mollete de antequera se parece en la forma al pan pita, pero solo en eso, porque tiene miga y muy esponjosa. Antiguamente o lo traías de Antequera o lo hacías en casa, pero ahora ya se puede comprar en supermercados envasado en atmósfera protectora, de modo que basta con un par de minutos en el horno o en la tostadora para tenerlo justo a punto.

El de la foto es un mollete cortado a la mitad y tostado para degustarse con aceite de oliva, pero lo podemos comer sin churruscar su suave miga. 

Por la forma y la textura, parece especialmente diseñado para comer hamburguesas y probablemente sea el mejor maridaje posible. Personalmente lo saco del horno y lo corto con tijera en trozos irregulares para servir en bandeja de pan, acompañado de otras variedades, como el pita, el naan o incluso pan de masa madre. Si lo metemos en el horno entero, quedará blando por dentro, mientras que si lo metemos en tostadora cortado a la mitad, se queda algo seco.

Probablemente no haya pan tan adecuado para la merienda infantil o para personas con problemas de dentadura. No creo que vuelva a comprar el típico pan de hamburguesa convencional.

Curiosamente los últimos molletes que comí los encontré en Carrefour a un euro el lote de cuatro, ya que estaban de oferta.

Felizmente se pueden encargar por internet y probablemente yo mismo acabe comprando en la tienda online de la empresa www.mollete.com. También venden otras modalidades de tamaño más pequeño y los típicos piquitos, que son como los grissini italianos. 

sábado, 8 de agosto de 2015

SIGNORVINO. GARANTÍA DE COMER BIEN Y BARATO EN ITALIA.

De vez en cuando uno tiene suerte y se encuentra con agradables sorpresas como "Signorvino", una cadena de tiendas-restaurante extendida por el norte de Italia.

Mi experiencia se refiere al Signorvino de Brescia, ubicado en la Piazza de la Vittoria, el puñetero centro de la ciudad. El local ya llama la atención desde un primer momento porque es de esos con diseño y estética pijo-fashion que inicialmente podría echar para atrás, simplemente viendo el público tan selecto que frecuenta el restaurante. No obstante, un vistazo a la carta descubre una selección de platos de cada una de las regiones italianas a precios más baratos que los de una trattoría o de restaurantes con menos pretensiones.

Para los que disfrutamos con el vino, la oferta no puede ser mejor. Los vinos de la tienda pueden degustarse en la mesa al mismo precio que si los llevamos a casa. Hay una selección de vinos por copas pero casi compensa tomar la botella entera porque sale más a cuenta.

Durante los varios días que pasamos en la ciudad, frecuentamos el local para ir conociendo detalladamente los platos regionales y algunos vinos blancos que desconocíamos por completo, ya que estamos acostumbrados a los Albariño y Chardonnay. 

Las raciones de comida son bastante generosas para el precio y abundan los platos asequibles, con las carnes a menos de 20 euros. Se cobra cubierto y el servicio de pan no es de lo mejor que se podría esperar, pero aún así está por encima de la media nacional, que no es muy alta si comparamos con Portugal o Francia.

El menú se renueva periódicamente aunque suelen conservarse algunos de los platos con mayor demanda. En cuanto al personal, de lo mejorcito, con una simpatía arrolladora y sincera, muy dispuesto a satisfacer al cliente y sin buscar la propina, que es algo que por allí no se lleva. En ciertas fechas es conveniente reservar.

Aunque teóricamente puedes pedir cualquier vino, los que se encuentran a la temperatura de servicio adecuada son los que aparecen en la carta. Si quieres otra botella, probablemente estará calentuza. También se puede reservar una botella de un día para otro por si te apetece mucho.

El único punto negativo es que el aire acondicionado del restaurante no llega a enfriar el ambiente tanto como para que esté fresquito. Si fuera hay 34 grados, dentro estará a 28, lo que puede ser soportable si eres canario o murciano, pero un asturiano podría licuarse en minutos.

Los postres dan la talla por calidad pero no por variedad, lo que también es muy habitual en Italia. Naturalmente el café es inmejorable, como no podía ser de otra manera.

Nos encontraremos a Signorvino en sitios como Florencia, Milán y Verona. El concepto es en plan "macdonalización" de la gastronomía y está muy conseguido. La idea de ofrecer platos de diferentes regiones es muy atractiva para un extranjero y la clientela local no parece precisamente decepcionada. Los ingredientes son de alta calidad y de producción controlada. El aceite que presentan para las ensaladas es de altísima gama.

Lo que sí me desconcertó un poco fue que casi siempre me preguntaban qué iba a beber antes de traer la carta de vinos; supongo que sería para traer copa o vaso.

Hay que darles una oportunidad en una visita a Italia. Toda la información en http://www.signorvino.com