domingo, 25 de enero de 2015

RESTAURANTE NEVADA. HOTEL VILLADESELLA. RIBADESELLA. ASTURIAS.















En este blog no frecuentamos lugares de esos en los que se come por más de 50 euros por persona sino que preferimos sitios en los que la calidad armonice brillantemente con el precio y permitan sucesivas visitas frecuentes.

El Hotel Villadesella se encuentra en la localidad de Sebreño, a corta distancia de Ribadesella, en el Oriente de Asturias. Su oferta gastronómica se limita a un menú especial que los fines de semana cuesta 22 euros e incluye entrantes, primero, segundo, quesos, postre, bebida y cafés. El precio no tiene sorpresas. 

Allí acudimos un domingo de invierno para comer con las vistas que aparecen en la foto de arriba. El comedor es chiquitín y conviene reservar. Por semana el menú es más barato y algo menos especial. Aviso con antelación de que conviene haber desayunado muy poco, ir algo tarde y tener en cuenta que a la hora de la cena no tendremos hambre.  Se sirve una gran cantidad de comida por muy poco dinero y si vas a cenar unas tapas por ahí acabas pagando más en cualquier local sin pretensiones. 

Nos sirvieron dos aperitivos de la casa gratuitos, uno de ellos una crema de lentejas y otro un bocarte marinado, muy correctos y bien presentados en una vajilla propia de locales lujosos. Como eramos tres personas, elegimos tres primeros y tres segundos diferentes. La ensalada templada de pulpo y patata con cebolla caramelizada y balsámico resultó óptima. Los huevos poché con langostinos y trinchado de col verde vinieron con tres langostinazos de órdago a la grande y dos brillantes huevos, todo un plato de resistencia. Notables estuvieron las alubias rojas con sus sacramentos. Lo menos mejor de los segundos fue el risotto de mejillones al azafrán con trigueros, algo falto de sabor aunque muy cremosos. Sobresaliente para el entrecot, con el punto justo de sal. Gustó mucho también el bacalao con all-i-oli, que venía acompañado de pisto de verduras. Antes de los postres se sirvieron unas miniaturas de quesos visualmente muy monas y gustativamente convincentes. 

La cosa hubiera sido para ponerle un piso al cocinero pero los postres ya bajaron algo la nota. El arroz con leche no dio la talla, con una preparación diferente a la habitual en Asturias y la tarta de manzana quedó en simplemente pasable. Tampoco los cafés brillaron precisamente. 

La comida la acompañamos con Coto de Hayas rosado; la botella vino abierta y era del 2013, con lo que no estaba en su mejor momento. Casi podrían ofrecer vinos alternativos por un suplemento.

No obstante, la experiencia gastronómica se puede calificar de excelente y el comensal queda con ganas de repetir cuanto antes. Los gourmets que quieran comer en el restaurante Arbidel y no tengan mesa pueden venir aquí con toda confianza porque tienen la satisfacción garantizada, de hecho los platos vienen firmados por el cocinero Jaime Uz.

Teniendo en cuenta que el menú especial de 22 euros de fin de semana del restaurante Nevada es de lo mejorcito del continente, ahí tenemos un sitio genial para quedar bien con la pareja, con los compañeros de negocios o con los amigos.

Como es el restaurante de un hotel y en temporada baja los precios están baratos  hasta podemos montarnos un fin de semana gastronómico. Se puede comer mejor pero pagando más del doble o el triple; se puede pagar menos pero comiendo mucho peor.

Si te apetece reservar, el teléfono es el 985 85 77 02

Los mejores precios para las habitaciones los tienes en este enlace.

ACTUALIZACIÓN 2016.

Por lo visto el precio ya ha subido hasta los 30 euros por menú, lo que le resta atractivo, ya que se trata de un incremento de casi el 30% sin que haya aumentado la calidad significativamente. Si el lector viene del Euskadi le puede parecer hasta barato, pero en la zona no lo vemos así. Por muy poco más vas directamente al Arbidel.

Curiosamente la chimenea estaba apagada durante mi última visita y ahora parece una inútil pérdida de espacio justo en el centro del comedor.


domingo, 11 de enero de 2015

HOSTELERÍA ÁGRAFA EN ESPAÑA. TODO UN HORROR PARA EL VIAJERO.

Lo que voy a contar en este post es algo tan evidente que parece imposible que los responsables del desaguisado no se hayan dado cuenta ni hecho nada al respecto.

Vivimos en un país donde demasiadas provincias obsequian al cliente con un sector hostelero ágrafo en el apartado de la restauración.

Durante un reciente viaje por Galicia, gran parte del cual se realizaba por carreteras nacionales, me sorprendió negativamente la ausencia de cartas en el exterior de la inmensa mayoría de restaurantes de la carretera y los pueblos que se atravesaban. No es que no se anunciara el menú del día sino que ni siquiera existía la posibilidad de ver la carta sin entrar en el establecimiento. La cosa acabó comiendo en territorio portugués, concretamente en Valença do Minho. Al regreso, más de lo mismo; hasta que no volví a territorio asturiano no me encontré una carta expuesta fuera del restaurante. Ya sé que en Santiago de Compostela hay una abundante oferta con excelentes precios y la preceptiva información, pero por carretera la situación me devolvía a otros tiempos. Por lo visto todavía existen restaurantes donde se canta la lista de platos, no sabes lo que valen y encima te cobran lo que les sale de las narices, que puede ser mucho si no eres del pueblo.

La metedura de pata fue parar a tomar algo en un pueblo del interior de Lugo donde compramos un rica empanada. En un bar muy corriente pagamos 3 euros por un pincho de tortilla, el triple de lo que costaría en cualquier bar de Cantabria o un euro más que en un área de servicio de autopista. Una y no mas. Menos mal que no comimos de restaurante, porque los que había en el pueblo te obligaban a entrar y preguntar los platos y precios.

Pero vamos a ver ¿es que en Galicia los hosteleros no saben escribir ni los clientes leer? Por supuesto que en las ciudades todo está muy moderno, pero en cuanto te metes en zona rural o carretera, te encuentras indefenso. No me valen las chorradas de que se come muy bien si de mano los restaurares te ocultan su oferta y los precios para que estés completamente a su merced.

Se supone que la Xunta de Galicia debería tomar medidas en un tema tan preocupante, sobre todo teniendo en cuenta que los turistas visitan la región esperando algo mejor que lo que reciben.

Normalmente en las zonas turísticas hay mucha competencia y los negocios se esfuerzan más, pero en entornos sin competencia y mala accesibilidad las clavadas se dan con mucha frecuencia.

En los bares en los que se servían tapas la cosa aún se complicaba más, puesto que no suele haber pizarra ni nada expuesto a la vista. Lo de siempre, preguntar, preguntar... De nada sirve que se haya inventado la escritura y en pleno siglo XXI. Uno termina en una ciudad grande o en un centro comercial de la periferia donde no le vayan a engañar. Eso sí, si te toca en zonas mal comunicadas te la juegas.

Hace poco me comentaba una familia gallega que en Asturias lo tenemos todo muy bien indicado en cuanto a restauración; les comenté que no tiene ningún mérito, simplemente está como debe estar y que no es que aquí lo hagamos bien sino que allí lo hacen mal.

El que esconde productos y precios es que tiene algo que ocultar y no tiene nada bueno para el cliente. Y no me valen comentarios de que en tal o cual pueblo se come de muerte por cuatro perras en sitios sin carta, porque eso es imposible de saber a priori. Y a lo mejor a los de fuera nos cobran más.