domingo, 29 de diciembre de 2013

PERALZOLA. DESDE ASTURIAS Y PARA LOS FANS DE LOS QUESOS AZULES.

Llevaba tiempo viendo este queso en los expositores de las tiendas especializadas de Cangas de Onís pero no me animaba a comprarlo porque la pieza más pequeña pesa unos 800 gramos y cuesta sobre los 14 euros. Donde yo vivo no se vende al corte y fue el encargado de Quesos Torreón el que me cedió un trozo para probarlo en casa con calma. Una vez superada la prueba de la degustación, me decidí a comprar la pieza completa para darle gusto a la lengua en compañía de un tinto Merlot del Lidl que está delicioso y sale por menos de tres euros la botella. No me gusta arriesgar en piezas grandes que luego igual no me gustan y por eso creo que podría haber formatos más "portátiles" para animar al consumo.

Pues bien, para los que disfrutamos con quesos azules como Cabrales, Stilton y Gorgonzola, todo queso azul es bienvenido. Ojo porque el que no me gusta nada es el Roquefort, incluso el de alta gama. En este caso la particularidad principal es que nos hallamos ante un queso de oveja, toda una novedad en la región. Una vez cortado no seduce a la vista precisamente y parece uno de esos quesos azules industriales que se usan para hacer bocadillos para los niños. Una vez troceado la cosa va cambiando. El queso no se cuartea pero tampoco es cremoso, digamos que tiene una textura gomosa pero no pegajosa. Los tonos van del amarillento al verde oscuro y el gusto en boca es desconcertante al principio, pero luego deja muy buen posgusto. 

No se trata de un queso grandioso y por ese precio es normal, pero supongo que tampoco lo pretende. No sabe a nada conocido y por eso despista un poco, ya que a una determinada apariencia solemos asociar un sabor concreto. No empacha, no satura y no deja la lengua abrasada de sal. Tampoco llegan los bocados al éxtasis gastronómico pero el Peralzola se defiende muy bien en una tabla de quesos, aunque lógicamente no osa igualarse con el Picón del Tresviso o el Cabrales, que para eso estamos hablando de un queso industrial, aunque bastante digno.

En cuanto al olor, no hay problema. Puede consumirse delante de los más remilgados porque no apesta. Echo de menos que algún especialista me facilite una nota de cata más especializada que ésta tan impresionista que estoy escribiendo, pero de momento los blogs no tienen olor y menos aún sabor.

Se puede conseguir fácilmente en Asturias y a través de tiendas online. Puede gustar incluso a los no fans de los quesos azules, ya que resulta muy estandarizado y no tan imprevisible como el Cabrales. Esta misma empresa comercializa el queso de la Peral, que no está mal de calidad y puede usarse en una tabla de quesos sin ningún complejo ante la competencia extranjera.

Esta vez he acertado, no como cuando compré el cántabro de la Jarradilla, que no me convenció nada por culpa de su enorme y gruesa corteza. Lo mismo me pasó con el de las Garmillas, que encontré caro para lo que es.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

HOTELES CON RESTAURANTE CERRADO LOS FINES DE SEMANA

Mira que tengo varios blogs donde escribir sobre el tema, pero ya que se trata de comida, evitaré publicar este artículo en mis blogs sobre alojamiento, aunque también va relacionado.

Ya sé que es complicado rentabilizar un restaurante de hotel y que las más de las veces lo mejor que se consigue es perder poco dinero, pero la situación nos ha llevado a situaciones peculiares en las que muchos hoteles enfocados a la clientela de negocios cierran su restaurante desde el viernes por la noche hasta el domingo por la noche, ambos incluidos. Los hay que solamente dan cenas y también los que únicamente sirven comidas. En cuanto al tema legal, supongo que habría que consultar la legislación autonómica, pero de cara al servicio al cliente es una pena que en un cuatro estrellas el huésped tenga que salir por narices al exterior y encima en numerosos casos desplazarse en coche para comer o cenar algo. No soy precisamente un fan de los restaurantes de hotel pero en ciertas zonas los hay muy buenos y en ocasiones apetece cenar e irse a la cama cuando antes. En ciertos entornos puedes llamar a un servicio de comida a domicilio, pero muchos hoteles no se molestan en proporcionar esa información a los clientes para sacarlos del apuro.

Con lo complicado que es vender a la carta, resulta extraño que los hoteles no orienten sus restaurantes exclusivamente a los menús, que pueden ser de diferentes calidades y precios. Incluso con ese tipo de oferta, cuando el hotel se queda sin servicio de comidas hay que poner al alcance del cliente alguna solución que no implique necesariamente un desplazamiento por zonas desconocidas.

Para ese tipo de situaciones suelo utilizar la zona de restauración de algún centro comercial próximo, pero un viajero griego o alemán puede encontrar esa solución algo difícil.

Una propuesta interesante es el uso de platos de quinta gama, que solo deben calentarse y servirse, tarea al alcance de cualquiera sin recurrir a la cocina en vivo. Otra idea es la venta de precocinados in situ con microondas al alcance del huésped en recepción o en su habitación. Cualquier mejora será de agradecer antes de invitar al cliente a que compre un sandwich en una gasolinera cercana.

Un hotel restaurante tiene que serlo todo el tiempo y no se debe suspender el servicio para los alojados por el motivo de que haya una boda en las instalaciones. Puede ocurrir que haya grupos y se deniega el servicio a los clientes individuales mientras el grupo está cenando a pocos metros de su habitación.

Soy bastante espartano y poco exigente al respecto, pero la satisfacción del cliente es sagrada y no se le puede dejar con hambre. También es que soy asturiano y en sitios como Galicia se considera delito capital no dar comida al hambriento, mientras que por otros lares te invitan a buscarte la vida.

lunes, 18 de noviembre de 2013

LUCES Y SOMBRAS DE BODEGAS PORTIA. GUMIEL DE IZÁN. BURGOS.

Este artículo no incorpora foto alguna, no sea que se enfaden conmigo los propietarios. Hago crítica constructiva pero por si acaso. Ni siquiera pongo enlace a la web de las bodegas.

Las Bodegas Portia se encuentran en Gumiel de Izán, provincia de Burgos, perfectamente visibles y accesibles desde la autopista A-1 que une la capital con Madrid. Un edificio tan llamativo no pasa desapercibido y menos aún si previamente sabemos que viene firmado por Norman Foster. Pero no vamos a hablar de Arquitectura ni de Enología sino de Enoturismo.

Quede claro que mi visita a Portia no estaba prevista sino que se improvisó sobre la marcha, más que nada por curiosidad, ya que no siempre tienes las bodegas tan a mano. No tenía intención de hacer una visita guiada pero sí de echar una ojeada a las instalaciones, ya que el edifico cuenta con restaurante y tienda.

Sales de la autovía y tomas el acceso a las bodegas, perfectamente señalizado; eso sí, hay que tener cuidado con los paseantes locales, que aprovechan el trazado de la antigua nacional para caminar ocupando el 50% de la calzada si van en grupo y encima te ponen cara rara si avisas de tu presencia para evitar accidentes.

La entrada a la zona de visitas está bien señalizada y enseguida accedemos a un amplio aparcamiento. A partir de ahí la siñalética no está nada lograda y empezamos a depender de la intuición; ocurre como en muchos edificios públicos. Superada la entrada principal sin haber visto ninguna indicación de horarios ni servicios, entramos a un hall futurista que nos recuerda a un hotel de esos de diseño que tanto abundan ahora en Portugal. La luz es más bien ténue y a partir de ahí todo funciona a base de ensayo y error porque no hay carteles informativos. En la recepción no hay nadie a mi llegada, con lo que la primera impresión ya desanima. Entro al restaurante sin ver una carta expuesta y doy una vuelta para orientarme. Por lo visto quien debería haberme recibido estaba reunido en ese momento, pero ya nada arregla la sensación inicial. Casi me marcho sin visitar la tienda, que se encuentra en la planta baja; en un principio solo veo vinos expuestos y me cuesta encontrar el mostrador donde se venden. La guía que en ese momento estaba celebrando una cata con clientes es la que llama a alguien para que me atienda. Sin personal en recepción ni nadie en la tienda, me quedo con una imagen de escasez de personal. Ya es una pena que habiendo pagado un edificio tan caro el visitante se halle tan desangelado por falta de quien le debería dar la bienvenida o guiar por la instalación ante la ausencia de paneles informativos.

En cuanto a los vinos, nada que objetar. El restaurante tiene muy buenas críticas y es una opción interesante en la zona por calidad y precio. Por lo visto las visitas a la bodega son interesantes y el personal hace su función con profesionalidad.

Donde vuelve a descarrilar Bodegas Portia es en su web, en la que muchas informaciones se ofrecen en formato pdf, lo que obliga a descargar un fichero en el ordenador para consultar sus contenidos, con lo sencillo que sería incluir esos datos directamente, más aún cuando muchos usuarios consultan la web con móviles y tablets. Sí aprueba Portia en el uso del Facebook, aunque principalmente sea para autobombo.

En general es una visita muy recomendable pero lo ideal sería que las visitas guiadas pudieran reservarse online con día y hora, así como las comidas en el restaurante, a través de la web y con prepago, tal y como se hace con los hoteles. Eso sería equiparar la modernidad de los servicios a la rabiosa Arquitectura contemporánea del edificio.


viernes, 1 de noviembre de 2013

RESTAURANTES HACIENDO EL RIDÍCULO EN INTERNET.

Me atrevo a decir que el sector de la restauración es el que menos ha aprovechado las potencialidades de internet para hacer negocio. Salvo muy honrosas excepciones la presencia de los restaurantes de todo el mundo en la red se revela más bien simbólica; la mayor parte de establecimientos no tiene página web y los que cuentan con ella casi nunca aportan nada de interés al posible cliente.

No tener web en los tiempos que corren ya es un criterio como para descartar a un restaurante de mano, pero si aplicamos este razonamiento de modo estricto igual hasta nos quedamos sin comer. Un hotel nunca lo haría.


Tener página web y no sacar ningún partido de ella es lo más habitual. Lo más frecuente es toparse con páginas que de mano nos ofrecen una presentación en flash y una invitación para entrar, que más bien es una advertencia para marcharse a tiempo, antes de decepcionarse.

Lo grave del asunto es que generalmente los restaurantes se limitan a presentarnos una serie de fotos de sus comedores y ahí se queda todo. Como mucho puede haber fotos de platos pero nada más. Parece que los restaurantes no se dan cuenta de que lo que vamos buscando es la carta del restaurante con precios, es decir, información útil. Ojito con los que sí presentan una carta porque no siempre es la actual. Por supuesto que hay excepciones y existen restaurantes cuya presencia en internet es modélica, pero son tan pocos que casi no merece la pena ni buscarlos.

Señores restauradores sin página web, a ver si se dan cuenta de que estamos en el tercer milenio y siguen comportándose como si estuvieran en la Edad Media. Señores propietarios de restaurantes con web, ya va siendo hora de que la utilicen para vender y convencer, no para estar por estar y hacer perder el tiempo a la gente. Lo que quiere el posible cliente es saber sobre la comida y sus precios, sobre todo ésto último, porque una lista de platos sin ninguna referencia de precios es una pérdida de tiempo. Y eso que una vez un restaurador me dijo que no los ponía porque eso sería de mal gusto...

En el apocalípsis del colmo de la chapuza, no son pocos los restaurantes que utilizan las ventas masivas por internet a través de intermediarios que les comen hasta el 50% de la ganancia en comisiones, cuando podrían hacerlo ellos mismos con su propia web, que ni siquiera tienen.

Al posible cliente le queda la opción de consultar las opiniones de Tripadvisor, pero no debería confiar demasiado en ellas, ya que hacen falta muchas para que haya fiabilidad estadística.

Hay restaurantes que confían en moderneces tipo Twitter y Facebook como vehículo de comunicación, obviando que la web es el mejor medio para mostrarse al mundo.

Ojalá que llegue el día en que uno pueda reservar y pagar por adelantado un buen menú en un restaurante, con precios atractivos. De momento tenemos los portales de reserva de restaurantes, que algo aportan, pero sin llegar a convencer del todo.

Los hoteles han hecho bien las cosas pero los restaurantes hacen el ridículo y las cosas no parece que vayan a cambiar en un futuro cercano. Planificar un viaje con conocimiento se complica si queremos detectar los restaurantes que más nos convienen, más que nada porque no se muestran interesados en vender.

Animo a los lectores a publicar comentarios al respecto incluyendo direcciones de restaurantes con una web decente.

lunes, 19 de agosto de 2013

RESTAURANTE INIRO. HOTEL PALACIO DE SOÑANES. VILLACARRIEDO.CANTABRIA.

Mira que hay restaurantes en España y tengo que ir precisamente al de un hotel. Como si no hubiera otros sitios. Ya se sabe que los restaurantes de hotel casi nunca son recomendables. Menos mal que en este caso hablamos de una excepción muy honrosa.

El Palacio de Soñanes es un hotel arquitectónicamente emblemático y tiene una categoría equiparable a la de los Relais&Chateaux, con un edificio que lo haría pasar perfectamente por Parador de Turismo de los históricos. Solo por verlo ya merece la pena ir a Villacarriedo aunque no haya muchos más atractivos turísticos en la villa.

El restaurante ofrece un menú pasiego por 25 euros, incluyendo un cocido montañés, media ración de chipirones en su tinta, media de entrecot y el postre, amén de bebidas y café, lo que no está nada mal teniendo en cuenta que se come en un coquetísimo comedor ideal para quedar de cine con la pareja o lucirse con los amigos. El entorno del palacio también está muy cuidado y el marco es de los incomparables.

Allí fuimos tres personas y comimos por unos 70 euros a la carta, sin entrantes. Nos sirvieron un arroz negro muy suave, unas carrilleras excelentes y unas chuletillas de cordero meritorias. Los postres son generosos de tamaño; el brownie con helado estaba logrado y la quesada con helado era saciante a la par que sabrosa. Con un par de copas de vino y los cafés quedamos muy ricamente, teniendo en cuenta que afuera había 28 grados y no estaba la cosa para haber pedido más comida so pena de sufrir la tarde en lugar de disfrutarla. El café no estuvo a la altura del resto de la comida, desgraciadamente.

Se sirve vino por copas al razonable precio de dos euros y hay una carta de vinos algo farragosa de consultar y muy poco organizada, aunque correcta y suficiente. La carta de platos está muy equilibrada y no hay nada que sea muy caro.

No estamos hablando ni mucho menos de cocina de autor sino de platos más bien convencionales con buen ingrediente y preparaciones muy actualizadas, es decir, con poca grasa y mucho sabor. Un huésped del hotel puede cenar tranquilamente cada noche sin miedo a la clavada o a que los platos no den la talla. El servicio es muy correcto aunque le falta un plus de simpatía. El servicio de pan, sin ser óptimo, supera la prueba. Cristalería y vajilla están a tono con lo que se espera, al igual que ocurre con la cubertería.

A favor del hotel y del restaurante hay que decir que en la web del hotel sale la carta del restaurante y eso ayuda a decidir si hacer una visita.  Aquí dejo el enlace a la web del restaurante.

Sin lugar a dudas, es una interesante etapa en Cantabria para disfrutar de cocina y arquitectura en un mismo lote. No hay que perderse los servicios higiénicos y un paseito por el interior del hotel para entrar en ganas de reservar una habitación.

miércoles, 14 de agosto de 2013

LOS PLATOS "DE LA ABUELA" NO LOS HA HECHO LA ABUELA.

Pues eso, que aunque los haya hecho la abuela no por eso van a ser mejores. Desgraciadamente ese apelativo se ha popularizado hasta extremos indecentes y no aporta absolutamente nada, más bien al contrario espanta a los clientes, como colocar un cartel de "restaurante típico". 

Si pudiera comería únicamente en restaurantes de postín pero no me queda más remedio que recurrir a la hostelería convencional con menús para la clase media, donde los nombres de los platos no suelen tener ni apellidos y se anuncian como cordero, merluza o ternera, sin especificar siquiera la preparación. 

Las tartas de la abuela generalmente remiten a tartas de galletas cuya dificultad de elaboración es similar a la del manejo de un botijo y no suponen mayor deleite que las hechas por un primo, la cuñada o el vecino del cuarto. Los postres caseros no tienen porqué ser deliberadamente simples sino que pueden constituir verdaderas virguerías gastronómicas con ingredientes de primera y detallitos especiales. Cualquier día empiezan a ofrecernos platos de la bisabuela o de la tatarabuela. Si todas las abuelas cocinaran mejor que sus nietas nos estaríamos enfrentando a un declive imparable que acabaría con la cocina en dos o tres siglos. De hecho, eso de "la abuela" tiene hasta un tufo machista, porque casi nunca nos ofrecen nada "del abuelo".

A lo mejor estaría escribiendo de otra manera si hubiera conocido con vida a alguna de mis abuelas, que no tenían muchos productos con los que cocinar. Siempre me quedará la duda de si mi abuela Ángela llegó a cocinar algo en Buenos Aires, que es donde descansa para la eternidad. Esperanza no llegó ni a la posguerra y mi madre no pudo heredar su supuesta sabiduría culinaria.

En fin, señores restauradores, vayan poniendo nombres realistas a sus platos, con detalle de ingredientes e incluso peso de la ración, en lugar de apodar a los platos con calificativos tan surrealistas.

domingo, 11 de agosto de 2013

COMPRANDO VINOS EN EL LIDL.

Los supermercados Lidl tienen una estética tan germánica y tan parecida a la de una ferretería que espantan a quienes buscan el glamour. La selección de productos es poco variada y sin embargo constituyen un excelente lugar para encontrar auténticos vinazos a precio de bajo coste.

Llevo años comprando vinos en Lidl porque me ofrecen lo que busco, es decir, excelentes vinos de mesa para tomar a diario por menos de cinco euros la botella.  No ofrecen todas las denominaciones de orígen ni falta que me hace. El de la foto es un rosado navarro que sale a menos de dos euros y que va de cine; seguro que los hay mejores pero fijo que son mucho más caros y naturalmente que los hay por menos dinero pero no hay quien los beba. Los amantes del Rioja y del Ribera tienen caldos excelentes que hacen muy bien papel incluso en las mejores mesas. Felizmente hay buenos blancos Chardonnay o Albariño y así no tengo que tomarme un Verdejo, que sigue sin cautivarme. La selección de vinos extranjeros abarca los sudafricanos y australianos, que sorprenden con caldos jóvenes para tomar en el año, con tapon de rosca. También hay algún Priorat meritorio y buenos somontanos. 

Supongo que la fórmula que sigue Lidl es la de encontrar un buen proveedor que garantice producción abundante y una calidad estable junto con un precio democrático que permita vender el vino con ganancias para la empresa y satisfacción para el consumidor. 

Sirva este aviso para que los aficionados al buen vino y al consumo diario responsable se animen a conocer la gama de vinos de Lidl, que destaca por calidad y precio. 

Últimamente la crisis ha hecho que los precios desciendan y en muchos hipermercados encontramos ofertas interesantes en vinos que hace años alcanzaban un coste inasequible.

Por cierto que Lidl ha contratado a un famoso sumiller para catar sus vinos y los resultados pueden verse en este enlace.

BOFROST. LOS CONGELADOS QUE PARECEN CAROS Y SALEN MUY BIEN DE PRECIO.

Ojo porque esto no es un publirreportaje aunque lo parezca. Los de Bofrost no me dan nada a cambio de hablar bien de ellos.

El caso es que ya conocía la empresa desde hace años porque una vecina les compraba muchísimo, ya que no podía ir a la compra y prefería que se lo sirvieran todo a domicilio. La tal vecina no tenía problemas económicos y yo prefería comprar más barato en supermercados convencionales.

Lo que ocurrió fue que me mudé a una vivienda unifamiliar y desde entonces me animé a probar los productos congelados de Bofrost, siempre más caros que otros similares que se hallan en la gran distribución comercial. No me parecía convincente la ventaja del servicio a domicilio porque utilizaba bolsas isotérmicas para el transporte. Tras un primer pedido fui cambiando de idea. El incremento de precio redundaba en una calidad muy superior y aunque el aumento de gasto era aritmético, el incremento de calidad resultaba geométrico o exponencial, si se me permite el juego de palabras matemático, lo que viene a ser que por un poco más de dinero se consigue un extraordinario plus de sabor y de mejora en los ingredientes.

Lo curioso es que Bofrost no opera en todo el territorio nacional y el catálogo de productos es diferente para cada comunidad donde opera.

Lo que nos encontramos cuando probamos los productos es una selección de artículos con calidad de restaurante, muy superior a la convencional en los platos preparados, helados y guarniciones. Algunos de los productos son muy notables y otros no están tan logrados, como es el caso de las pizzas, que se parecen más a las flammenkuches alsacianas que a sus homólogas italianas.

Las tartas vienen precortadas en raciones, lo que es todo un detalle. 

Una vez en la mesa desaparece el síndrome del plato preparado con sabor a glutamato y evidentes conservantes, para revelarse un auténtico sabor de cocina casera.

Es muy evidente el estilo francés en la preparación de los platos y eso se agradece, que para eso la cocina francesa es de lo mejorcito del mundo.

Recomiendo una vista a http://www.bofrost.es para ver productos y precios. Lo mejor es hacer un pedido de prueba y convencerse con la degustación.

PASTAS ARTESANAS DEL BOEDO. MUY BUENAS Y MUY BARATAS.

Hace unas semanas me encontré con una feria dedicada a los productos dulces de Castilla y León en Aguilar de Campoo. Allí adquirí algunos que me gustaron bastante y estaban a buen precio.

Lo curioso es que la apuesta de prueba la hice con estas pastas que salen en la foto. Como eran tan baratas, no me jugaba casi nada y te daban dos cajitas por tres euros. Por muy malas que fueran, siempre servirían para un apaño. 
 
La agradable sorpresa fue abrir la primera caja y descubrir que se trataba de unas pastas excelsas y casi sublimes. Se notaba una elaboración muy reciente y un sabor refinado, al máximo nivel posible. Obviamente la segunda caja cayó enseguida y me arrepentí de no haber comprado más. Estas pastas te las venden como delicatessen de lujo en el Harrod's y las pagas a lo que te pidan. No obstante, como estamos en España y el precio es tan asequible, acabas hasta sospechando. Las apariencias engañan. 
 
Estas y otras pastas se pueden comprar en la web oficial, con gastos de envío gratuitos si se superan los 50 euros de pedido. Ojo porque la tienda online es poco intuitiva y tiene el menú encima del todo.  Los precios son levemente más altos que comprando en tienda física pero aún así compensa y las cajitas tienen un formato y una tarifa que las hacen ideales para regalo a invitados de boda. Personalmente recomiendo comprar un surtido variado para regalarse a uno mismo. Al ser formatos pequeños nos garantizamos la frescura en el consumo y no tenemos que abrir una caja enorme que tardará en consumirse
 
Estos productos los hacen en Báscones de Ojeda, provincia de Palencia, un pueblo situado entre Guardo, Aguilar, Saldaña y Herrera. Por cierto que nunca he estado allí pero igual hasta me animo.


Mira que soy aficionado a este tipo de galletitas y me encantan las francesas de Pont Aven, pero estas les meten mil vueltas. Enhorabuena a los productores; espero que no se acaben subiendo a la parra. Es un producto redondo (nunca mejor dicho) y a precios que desafían las crisis.
 

domingo, 28 de julio de 2013

NICANORES DE BOÑAR. MUY RICOS PERO MUY CAROS, EXCEPTO EN LECLERC.

En el terreno de lo dulce hay muy pocos alimentos que estén a la altura de los famosos Nicanores de Boñar. Es abrir una caja y vaciarse a toda velocidad. La clave está en la calidad extrema de estos hojaldres tan mantecosos que se derriten en la boca. Llevan elaborandose desde finales del siglo XIX en la localidad leonesa de Boñar y son ideales para cualquier goloso que se precie. Como la producción es relativamente reducida, los precios son algo altos y te sale cada Nicanor casi por un euro, lo que asusta un pelín a pesar de lo buenos que están. Normalmente en el mismo Boñar o en cualquier tienda de delicatessen te gastas 10 euros en cada caja. Por ese mismo dinero te llevas dos cajas de corbatas de Unquera, por ejemplo. Lo bueno es que en los supermercados Leclerc de León y Andorra se pueden encontrar a 7 euros y medio la caja, lo que equivale a un descuento del 25% sobre el precio oficial habitual. De los Nicanores no puedes comprar una única caja nunca porque siempre queda gana de más. Ningún hotel de cinco estrellas se atreve a poner Nicanores en su buffet de desayunos porque se arruinaría. Si no tenemos a mano una tienda donde los vendan, se pueden comprar online fácilmente pero no a través de su web oficial.

sábado, 27 de abril de 2013

ORO DE PRASES. QUESERÍA TRES VALLES. CANTABRIA.

El de la foto es un queso que podría pasar perfectamente por el asturiano Gamonéu. No solo por la imagen sino también por sabor, el queso ahumado elaborado en Corvera de Toranzo por la quesería Tres Valles. El llamado "Oro de Prases" viene en varios formatos y también lo hay sin ahumar. Se trata de un producto nuevo y no procede de ninguna tradición local; ya sabemos que las tradiciones son novedades que han triunfado y este puede ser el inicio de un éxito rotundo.  Elaborado con leche de vaca y penicilium Roquefortim, el resultado es muy notable si tenemos en cuenta que el precio ronda los 20 euros el kilo y el sabor que obtenemos es muy similar al del Gamoneu del puerto, sin el estilo tan seco que caracteriza al Gamonéu del Valle. Obviamente este queso supera de largo a los de tres leches que se han puesto de moda como sucedáneos del Gamonéu, cuyo precio últimamente coquetea con los 40 euros por kilo y lo convierte en un manjar para pocos; si a ello añadimos que la calidad del famoso queso asturiano de Cangas de Onís y Onís es bastante variable, la alternativa industrial que nos llega desde Cantabria es una opción muy sólida. Por cierto que tiene muy poca corteza y se aprovecha bastante bien.

Lo gracioso es que no resulta fácil de encontrar. En Torrelavega, a menos de media hora de distancia del lugar de elaboración, casi nadie sabe de la existencia del producto y curiosamente no se encuentra. Lo conseguí a través de la tienda de quesos Torreón, de Cangas de Onís, que encargó varias piezas a un viajante de sobaos y que las vendió a clientes locales que quedaron muy contentos; algunos de ellos lo calificaron como Gamonéu del bueno.

Este queso hay que tomarlo tibio y no lo guardo en nevera porque endurece y se seca. Los bocados son muy finos y aunque quizás sobraría un toque de sal, el ahumado resulta ligero y no molesta nada. En resumidas cuentas, un queso redondo y bien conseguido. Las piezas de menor tamaño son aceptables pero sale mejor comprado al corte, por ejemplo en el supermercado Netto de La Albericia en Santander (ojo que no es el Netto de bajo coste).

La misma empresa Tres Valles produce otros quesos como el Flor del Pas, que lamentablemente no he encontrado por ahí, además de algunas cremas para untar.

Lo podemos comprar directamente en www.tresvallespasiegos.es o en www.tienducapasiega.com . Supongo que con el tiempo se hallará fácilmente en comercios especializados de Comillas o Santillana del Mar.

Yo lo tomé con cava y lo aprecié muy agusto. Al loro gourmets, que el queso se las trae y aporta mucha calidad al competido mercado quesero.

viernes, 29 de marzo de 2013

SHOWPINGDEAL. NO ES UNA ESTAFA PERO NO INTERESA.

La oferta de dos menús en Mc Donalds por un euro o cierta cantidad de cápsulas Nespresso por el mismo precio desata la avidez de los cazadores de gangas. La web Showpingdeal promete supuestos chollos pero como de costumbre, si algo parece demasiado bueno para ser verdad, es que algo falla. Efectivamente puede que el lector consiga dos menús por un euro y se ahorre diez o doce euros pero la web a la que nos referimos pide que nos abonemos y paguemos con tarjeta de crédito una cantidad que supera los 25 euros mensuales a cambio de recibir bonos de descuento. Ellos te dejan claro que se trata de un servicio de abono y que lleva costes, cosa que hay que leer antes de meter la pata. Lo de los descuentos cada mes ya no queda tan claro porque no sabemos lo que podemos conseguir. Lo que está muy claro es que Showpingdeal ha utilizado marcas como Mc Donalds, Burger King y Nespresso sin que exista ningún acuerdo publicitario. Por si fuera poco, no existe ninguna dirección postal a la que reclamar y la empresa se halla ubicada en las Islas Vírgenes. En definitiva, la susodicha web no es fiable ni recomendable bajo ningún concepto.

jueves, 28 de marzo de 2013

JAMONES EL POZO. GARANTÍA DE CALIDAD Y PRECIO.

Lleva mucho tiempo y esfuerzo construir una marca de calidad respetada y reconocida. En El Pozo lo han conseguido con largos años de trabajo e investigación para ser toda una referencia en alimentación y sobre todo en productos derivados del cerdo, particularmente el ibérico. Hacer buenos jamones y que sean asequibles a un público mayoritario tiene sus secretos. Que El Pozo sea una gran industria cárnica no implica ninguna contradicción sobre lo natural de sus productos y las garantías de elaboración.

El Pozo no vende directamente desde su web y tampoco hace falta porque su jamón serrano se halla allá donde vayamos. Se comercializan variedades de curado, reserva y bodega, además de la gama "legado ibérico", producto gourmet donde los haya y a precio democrático para que podamos disfrutarlo en casa a precios competitivos. Para los más comodones existen los deshuesados e incluso los moldeados, para mayor facilidad de corte. Los que quieran un formato práctico tienen los loncheados envasados a precios anticrisis; por un euro o dos, dependiendo del peso, nos llevamos a casa un producto de la máxima calidad con separador de lonchas, ideal para picar, hacer bocadillos o presentar sobre una tosta con aceite de oliva. Si viajamos al extranjero es conveniente llevar unos de estos paquetitos que no ocupan nada y te sacan de muchos apuros. No olvidemos que existe una presentación en taquitos que va muy bien para preparar guisantes con jamón.

Y por supuesto tenemos la garantía de que los productos El Pozo siempre nos van a salir buenos. Si por alguna remota casualidad algo fallara podemos confiar en una empresa que responde con calidad ante sus consumidor.


miércoles, 9 de enero de 2013

ROSELL GALLART. PEQUEÑAS BODEGAS CON GRANDES CAVAS Y VINOS

Rosell Gallart es una empresa familiar dedicada a la elaboración de cavas que se encuentra ya en su tercer siglo de historia. En Sant Sadurní d'Anoia, la meca del cava, es donde se hallan los cuarteles generales de estas bodegas especializadas que desde hace unos pocos años han optado también por producir vinos tintos con uva Merlot, algunos jóvenes y otros de crianza, con precios muy asequibles. Rosell Gallart ha agotado recientemente su stock de vinos rosados y blancos, así que deberemos esperar a la siguiente cosecha para degustar unos caldos que arrasan por calidad. En cuanto a los cavas, no se quedan atrás y entran en la categoría de alto nivel con bajo coste. Seguro que los hay más baratos, pero fijo que no es lo mismo ni de lejos.

La tienda online de Rosell Gallart es muy cómoda de navegar. El sistema de venta se basa en cajas completas de seis botellas y no hace falta registrarse para conocer los gastos de envío. Por 40 euros nos podemos llevar un surtido de cava con tres variedades, lo que resulta ideal para la cata y la degustación. Lo más caro que hallaremos en su tienda es un cava magnum reserva de 2004 al precio de 18 euros, nada disparatado y que permite impresionar a los invitados como si fuéramos multimillonarios. La caja de seis botellas del Gran Reserva Brut Nature se queda en 48 euros y si damos prioridad al precio, por solo 30 euros nos podemos tomar toda una caja de otras dos variedades no menos interesantes.

Los consumidores habituales de cava suelen elegir este tipo de bodegas poco conocidas fuera de Cataluña en lugar de los productos más habituales en grandes superficies, que dependen más del marketing y de la clientela de fuera de Cataluña, donde el consumo es tan grande como para que muchos cavas no lleguen al resto del estado.

Por cierto que Rosell Gallart ofrece también pedidos con etiquetas personalizadas, ideales para regalo. Podemos enviarles el diseño o encargarles uno para la ocasión, lo que es un detallazo para bodas y otras celebraciones. Los gastos de envío son gratuitos para pedidos de 200 euros.

En resumidas cuentas internet pone al alcance de todo el mundo lo que antes únicamente disfrutaban unos pocos, por calidad y precio, ya que Rosell Gallart se especializa en cavas con muy poco o ningún azúcar añadido.

Recomiendo echar una ojeada a http://www.rosellgallart.com para comprobar que se trata de una interesante oportunidad para degustar cavas hechos en bodegas familiares y con un exhaustivo control de calidad casi artesano.

lunes, 7 de enero de 2013

COMER Y CENAR CON CAVA

Una curiosa costumbre española es limitar el consumo de cava al final de la comida o de la cena, cuando en realidad el cava puede acompañar gloriosamente desde principio a fin como lo que es, un vino, espumoso pero vino al fin y al cabo. Esto no es ninguna novedad para los que me leen desde Cataluña y otros territorios mediterráneos, pero parece una extravagancia en la mayor parte del territorio nacional.

Me gusta comer con cava y tengo la suerte de que esta bebida anda más bien barata en función de lo que se recibe a cambio, sobre todo si comparamos con vinos blancos de cierto nivel. Por menos de cinco euros hay en los supermercados unos cavas brut nature que te dejan la boca muy contenta y si encima hay invitados quedas como un marqués.

Lo malo es que una vez en el restaurante, la carta de espumosos resulta generalmente lamentable, salvo honrosas excepciones. Para empezar la variedad resulta muy exigua y los precios inflados. No es extraño que se ofrezcan Champagnes a precios disparatados y cavas de gama baja con tarifas disuasorias. Los hosteleros podrían ganar mucho dinero vendiendo cavas además de vinos blancos y/o rosados, pero la tendencia general es considerar al cava como un producto marcadamente navideño o reservado a momentos muy románticos.

Tanto en supermercados como en tiendas online, la variedad de elección es enorme y el cava está al alcance de cualquier bolsillo; no podemos decir que ocurra lo mismo en los restaurantes, donde casi parece que no quisieran venderlo. Una paella de marisco o un plato de pescado tienen en el cava un acompañante de lujo sin falta de recurrir a vinos blancos galácticos.

Curiosamente mi espumoso favorito no es el Champagne sino el Cremant d'Alsace y he probado excelentes espumosos portugueses.  En cuanto al cava nacional, hay mucho donde elegir y sin arruinarse. Cuesta un pelín recibir invitados con una copa de cava y comentarles que se va a seguir con él hasta el final, ya que hay gente que toma vino tinto sistemáticamente, o sea que no digamos ya lo de servir cava rosado, que algunos ven como toda una excentricidad.

Si los productores quieren elevar sus ventas deberían hacer campaña publicitaria porque el consumidor español medio sigue sin asociar cava con comida y lamentablemente no conviene tomarlo tras el postre por norma general.

Y con los tapones especiales para botellas de cava, lo que no se toma hoy estará igualmente aceptable mañana. Si sobra un poquito, siempre lo podemos usar para cocinar, pero mejor que se quede en el paladar.

Si productos como Canei o los Lambrusco tienen tanto éxito, el cava no debería quedarse atrás.

sábado, 5 de enero de 2013

LA CAFETERA TASSIMO A PRECIO DE CHOLLO

Hace un par de años que escribí sobre las ventajas e inconvenientes de esta cafetera y concluí que salía perdiendo claramente ante la competencia. Incluso sugerí que la empresa debería hacer algo al respecto si no quería comerse con patatas sus máquinas y sus discos de café.

Por lo visto se han dado cuenta de que ser mucho más caros que la competencia no ayuda nada y se han puesto las pilas.

Recientemente vi una oferta especial en los supermercados asturianos Alimerka y la aproveché. Por un precio de 49 euros te llevas la cafetera y encima te dan 80 discos de café valorados en 24 euros, con lo que el coste baja a 25 euros. Si encima tenemos en cuenta que nos dan 20 euros de crédito gratis para comprar en la tienda online de Tassimo, el precio se queda en 5 euros. Para mayor alegría, como la compra pasaba de los 40 euros, Alimerka me regaló 6 euros de descuento para futuras compras, un vale de 5 euros de gasolina y un lavado de coche. No es que haya salido gratuita, sino que incluso he ganado dinero. Ese es un buen principio y así uno se anima a probar. El año pasado la misma cadena hizo otro tanto con la cafetera Stracto. Lo que no interesa de ninguna manera es pagarla a precio de tienda. Por lo visto la promoción ha funcionado y las cafeteras han volado.

Una de las ventajas de la Tassimo es la ingente variedad de especialidades de café, que se pueden comprar online y sin gastos de envío con un pedido mínimo de 40 euros, de modo que si no se encuentran en supermercados, la compra por internet facilita la tarea. Ya he hecho un pedido y la web pasa la prueba con sobresaliente, puesto que en todo momento informa del estado del pedido y se puede pagar incluso con Paypal. En total hay 40 opciones disponibles aunque no todas son de café, ya que también hay infusiones.

Una de las ventajas del curioso sistema de discos es que no hay goteo tras la extracción, lo que resulta muy cómodo respecto a otras cápsulas de la competencia.

Hasta ahora solo he probado una variedad de expreso intenso y hay que decir que efectivamente es muy intenso, tanto como para que se puedan servir dos tazas con un único disco, lo que es un aliciente. No sé si pasará lo mismo con los descafeinados. El sabor es muy bueno y convence, bastante más marcado que en las Dolce Gusto y parecido al de Stracto, pero con más posibilidades de elección.

La cafetera en sí tiene un diseño precioso, un tamaño reducido y un depósito de agua pequeño pero muy cómodo de llenar y de encajar. Se puede llevar de viaje porque no ocupa nada.

En cuanto al precio de los discos es muy similar al de las cápsulas Dolce Gusto y hay mucho más donde elegir. Ya podrían hacer lo mismo los de Stracto, cuyas cápsulas Caffitaly se venden un 20% más baratas en Suiza, Alemania y Portugal con marcas como Tchibo o Pingo Doce.

A día de hoy estoy muy contento y todo gracias a que Tassimo haya decidido poner al alcance de la clientela su cafetera con una oferta excepcional. Seguro que se alegran de haberlo hecho y fijo que van a conquistar clientela porque el producto es de muy alta calidad.

De paso animo a las grandes superficies especializadas a que permitan la prueba de sus cafeteras porque son productos que no se pueden comprar a ciegas y el cliente precisa degustar antes de decidir.