domingo, 15 de mayo de 2011

LAS CRESTAS DE GALLO DE CASCAJARES


El plato del que voy a hablar en este post no es ni mucho menos de los más conocidos dentro de la Gastronomía española y sin embargo tiene adeptos muy viciosos. Unos dicen que las crestas de gallo son típicas de la cocina zamorana y otros afirman que son muy de Cuenca.


Lo bueno es que ahora da igual de dónde venga porque es muy fácil tenerlo en cualquier parte porque el plato viene preparado y listo para calentar y servir, cosas de la globalización.

En un principio lo de comer crestas de gallo sorprende bastante por la novedad que supone. No obstante hay que tener en cuenta que tranquilamente nos zampamos hígados de pato, mollejas, riñones y rabos de toro, que tienen un aspecto mucho menos apetitoso.

La empresa Cascajares ha lanzado al mercado este producto enlatado en un formato muy cómodo. La lata tiene un peso de medio kilo y las crestas pesan unos 300 gramos. Los otros 200 gramos están formados por la grasa de pato usada para confitar las crestas y que además actúa como único conservante de modo que el producto llegue al plato con toda naturalidad. El precio ronda los diez euros por lata y es más que razonable.

Lo mejor es calentar la lata al baño maría para que la grasa se derrita y separe, de modo que podamos apartar las crestas para servirlas. Como vienen suavemente salpimentadas y condimentadas con algo de tomillo y laurel, se notará su sabor pero sin excesos.

La textura es lo más sorprendente de todo. Aparentemente asemejan casi estrellas de mar, hojas de roble o incluso setas. Precisamente sugiero preparar unas setas a la plancha o a la parrilla para servirlas con las crestas, jugando con las formas y las apariencias. La sensación del mordisco es peculiar ya que la carne está muy blanda y tiene un toque gelatinoso. Una de las ventajas del producto enlatado es que no te falla nunca; por lo visto los amantes de las crestas afirman que si no se preparan bien acaban quedando duras y pierden toda la gracia. Las de la lata están muy suaves. Otra combinación

El producto supera la cata de largo y es toda una sorpresa que anima a repetir enseguida. Lo encontraremos en tiendas delicatessen y también en supermercados. Conviene terner siempre un par de latas en la despensa por si no nos apetece cocinar o incluso para cenas gourmet con los amigos que piensan que ya lo han visto todo.

Más información sobre éste y otros productos gastronómicos en http://www.cascajares.com/

Por cierto que es muy posible que usted ya haya comido otros alimentos elaborados por Cascajares porque elaboran productos para la hostelería y se sirven en bodas y banquetes.

¿QUÉ PASA CON EL CAFÉ EN CANARIAS?


Acabo de regresar de una estancia en Tenerife y La Gomera con la impresión de que he tomado los peores cafés de mi vida. Algunos he tenido que dejarlos enteros en la taza tras el primer sorbo y otros ni siquiera los he probado después de haberlos olido. También me he tragado algunos y con la sensación de haber ingerido bebedizos infumables. Curiosamente los únicos potables eran de desayuno de hotel, unos sin marca conocida o otros felizmente elaborados en cafetera Nespresso para hostelería.


No es que todos los cafés que se puedan tomar en Canarios sean pésimos pero es muy complicado encontrarlos aceptables. En la calle hay que recurrir a cafeterías que ostenten distintivos de marcas reputadas tipo Segafredo o Illy, con lo que la calidad está garantizada. Tomar un café cualquiera era una maniobra arriesgada.

Tampoco es que en la península seamos el gran paraíso de café pero el archipiélago baja las cotas de calidad a niveles insospechados.

Hablando con empleados de bares y restaurantes me entero de que la causa reside en el tipo de café y en la modalidad de tueste, que da un sabor entre agrio y muy amargo, complicado de endulzar. El gusto local no coincide con el del resto del país y por supuesto mucho menos con el mundial. Un camarero portugués me dijo que no había tenido más remedio que comprarse una Nespresso y una recepcionista de la misma nacionalidad afirmaba recibir el producto por correo desde su país. Ni me imagino lo que dirán los italianos. Los camarareros locales reconocían que el café que servían era pésimo.

Y yo que creía haber tomado los peores cafés del mundo en Francia...

Las autoridades de turismo de las islas deberían ponerse seriamente sobre el asunto para mejorar la calidad que ofrecen a sus visitantes. Los últimos días sencillamente renuncié a tomar café más que nada para no cabrearme y no estropear el buen sabor de la comida.

También podría hablar de la mediocre calidad del pan pero eso ya es otra historia. Espero que alguien haga algo al respecto.

sábado, 14 de mayo de 2011

¿QUÉ FUE DE LA MIRINDA?


Mientras en medio mundo se sigue consumiendo, en España ya es sólo recuerdo a pesar de una fugaz reaparición veraniega hace unos años. Resulta curioso que en su momento desaparecieran de las estanterías las bebidas gaseosas que tanto habían sido consumidas, en beneficio de la marca Kas. Hay que tener en cuenta que en el norte de España los refrescos que se usan en los combinados con alcohol son sistemáticamente Kas y la Fanta se considera una bebida para niños o turistas. Otro gallo nos canta a los cantábricos cuando viajamos hacia el sur y vemos que Kas es toda una rareza según nos arrimamos al Mediterráneo.


Por una parte casi me alegro de que Pepsi se cargara la marca Mirinda porque así he evitado durante muchos años los juegos de palabras con mi apellido, aunque no del todo por eso de la persistencia de la memoria. No obstante, creo que el producto se merecería una segunda oportunidad. En un viaje a Praga no resistí la tentación de traerme un bote de Mirinda como curiosidad casi arqueológica.


Lo gracioso es que el nombre de la Mirinda procede de una lengua artificial como el esperanto y viene a significar "extraordinaria", algo no demasiado distinto de lo que es en latín, es decir, "digna de ser admirada".


Mirinda tuvo sus tiempos de gloria y no acabó como otros refrescos innovadores que fracasaron, caso de la Black Cola, de Schweppes, la Cherry Coke de Coca Cola, el SprinGo de Cruzcampo, entre tantos y tantos que no consigo recordar.


Mientras tanto, para expresar mi rechazo a la auencia de Kas en media España, cuando lo pido y me dicen que no lo tienen contesto: "ufff, entonces mejor un agua mineral"


Mirinda, vuelve, por favor.

COSAS QUE PASAN EN UN RESTAURANTE

En menos de un minuto se desarrolla este antológico sketch, casi tan real como la vida misma.

lunes, 2 de mayo de 2011

¿QUÉ ESTÁ PASANDO CON LAS CÁPSULAS DE CAFÉ DOLCE GUSTO?

Tengo en casa una cafetera Dolce Gusto. No la compré, me la regalaron y considero que es un obsequio de lujo. Enseguida me aficioné al excelente sabor de las variedades que ofrece la empresa, tan buenas como las de Nespresso. Ahora me cuesta tomar otros cafés porque no encuentro la misma calidad. Supongo que ello se debe a que mi cafetera express convencional tiene pocos bares como para sacar el mejor sabor de las monodosis convencionales o del café molido. Lo malo del asunto es que mi adicción a los productos de Dolce Gusto está viéndose perjudicada por los elevados precios que están alcanzando las cápsulas en el mercado. Si durante el año pasado era fácil encontrarlas a 4 euros con 60 céntimos y a finales de 2010 se rebajó el precio a menos de cuatro euros, ahora la tarifa se va casi a los cinco euros. Curiosamente no hay manera de hallar mejor precio que los 4,85 euros en prácticamente todos los sitios imaginables.

Lo curioso es que en mi último viaje a Francia me sorprendió encontrar las Dolce Gusto a 4 euros la cajita, casi un euro menos que en España. Por cierto que en la tienda online española los precios son los mismos que en el comercio convencional. En Europa las variaciones son peculiares, ya que en Alemania y Portugal el precio de las cápsulas es ligeramente inferior al que tenemos aquí, mientras que en Italia se alcanzan los cinco euros con treinta céntimos, lo cual no deja de sorprender teniendo en cuenta de que se trata de un mercado tan exigente como el portugués y en el que debería haber mejor competencia; probablemente ello se deba a que los italianos estén dispuestos a pagar más a cambio de un buen café. En Andorra nos ahorraremos 25 céntimos por caja en el Leclerc.

Por lo visto la empresa aprovechó la campaña navideña para vender más cafeteras y entonces el precio de las cápsulas fue más competitivo que nunca, pero una vez pasadas las fiestas se retomó el precio habitual. Hay hasta grupos de Facebook que piden una bajada de tarifas. La empresa se defiende argumentando una subida en los precios de la materia prima, lo cual es cierto.

Después de todo uno sabe a lo que se arriesga con estos sistemas cautivos. La empresa puede poner el precio que quiera y punto. Cada café sale ahora casi tan caro como uno de Nespresso aunque insisto en que la calidad no tiene nada que envidiar. Ahora Nestlé puede probar a subir el precio a 6 euros la caja a ver qué pasa, si pierde muchos clientes o le basta con los adictos. Puede pasar algo así como con el precio del tabaco, que a pesar de subir no disuade de consumirlo al que vive enganchado. En Hungria las cápsulas suben a los 5,85 euros y en Chequia son algo más caras que aquí. Francia parece ser el lugar donde salen más baratas, principalmente porque allí sus competidores se adelantaron.

Ahora es posible que empiecen a aparecer cápsulas vírgenes piratas, como ocurre con las Ne-Cap para Nespresso. Eso sí, tendrán que ser muy baratas y fáciles de manejar como para que los usuarios se atrevan con ellas. Por cierto que Oquendo las incluye en sus packs de café para que no haya que comprarlas por internet.