domingo, 24 de enero de 2010

¿DÓNDE ESTÁ LA CARTA?


¿Dónde está la carta?

Estuve dando una vuelta por Santander y acabé comiendo un excelente menú del día en el restaurante La Brocheta, muy bien atendido y con un magnífico servicio de vinos. Había otras opciones y me quedé con ganas de volver para probarlas todas. Por la ciudad abundaban los excelentes bares de tapas y me encontré con camareros muy cordiales.

No obstante el artículo no trata sobre eso sino acerca de algo distinto. Resulta que nos acercamos a ver uno de los restaurantes más famosos de la ciudad y de la comunidad de Cantabria. No voy a dar más pistas. El caso es que no había carta expuesta en el exterior del establecimiento y eso ya espanta, es como avisar al paseante de que dentro puede pasar cualquier cosa. Se supone que te la van a dar cuando te sientes pero entonces igual ya es demasiado tarde para marcharse. Seguro que los precios eran altos porque si fueran bajos los hubieran mostrado en la fachada, como el resto de su compentencia en la ciudad.

En pleno tercer milenio esto ya no es aceptable. Parece como si quisieran avisar de que se trata de un lugar para aquellos a quienes el precio no importa. En general muy pocos restaurantes exhiben su carta de vinos en la fachada y eso casi se perdona, pero lo de ocultar la carta de platos con sus precios es sospechoso e ilegal. Lo mismo hacen algunos hoteles cuando evitan que sus habitaciones se vean en la páginas web.

Que allí se comía muy bien, seguro, pero a saber a qué precio.

sábado, 16 de enero de 2010

Jamones pringosos.


Siempre compro los jamones por internet o en tiendas especializadas pero nunca en un hipermercado. La razón está muy clara. Los jamones están chorreando grasa y no hay quien se arrime a ellos sin pringarse los dedos o ensuciarse la ropa, sin posibilidad alguna de limpiarse, incluso solicitando una bayeta o una toallita a los empleados. Los jamones del hiper están ahí para exhibirse y si quieres uno es mejor que pidas al personal que te lo coja y lo embale, pero eso no es nada sencillo y probablemente no pueda ser. Luego todavía queda meterlo en la cesta, pasarlo por caja, volver a meterlo en el carro y subirlo al coche para llevarlo a casa. Toda una odisea que se resuelve comprándolo por internet, que te lo llevan al domicilio y encima hay mucho para elegir.

A ver cuándo se dan cuenta en las grandes superfices de que para los jamones las cosas no funcionan igual que para otros alimentos que se pueden envasar al vacío. Los consumidores no vamos al hiper a mancharnos o a que se nos escurra un jamón entre las manos y su transporte se convierta en toda una guarrada y una odisea desagradable. Venderían muchos más jamones adaptando la sección a las necesidades higiénicas de los humanos.

Se me ocurrió esto en una visita al Eroski, donde había una paleta ibérica deshuesada con una pinta fenomenal y un precio fabuloso; lástima que no había manera de bajar la puñetera paleta de la estantería y allí se quedó. Otra vez estuve en el Carrefour de Plasencia y compré una de la marca Monte Porrino que era más fácil de atrapar. Posteriormente en Jabugo compré un centro de jamón ya bien envasado en una tienda en la que por cierto atendían y orientaban muy bien.

Los jamones son una delicia ibérica pero habría que facilitar la vida a la gente para que se los lleve.

jueves, 7 de enero de 2010

HAY QUE VER CÓMO ESTÁ EL SERVICIO

En este video podemos contemplar el concepto de servicio al cliente según el Pelanas, un personaje del programa de la ETB "Vaya semanita", de hace un par de temporadas. Desgraciadamente ni el actor ni el personaje salen ya en el programa.

LOS PLACERES DE LA CARNE EN RAZA NOSTRA


Por casualidad llega uno a sitios como esta web de una carnicería que es a la carne lo que Rolex o IWC a los relojes, algo así como lo más de lo más, la calidad por delante para clientes que quieren lo mejor a su justo precio. La empresa está en el mercado de Chamartín, en Madrid. Tienen servicio a domicilio y todo. Su oferta se basa en denominaciones de origen tan importantes como la ternera Morucha de Salamanca o la del Valle del Esla, entre otras.Hay ternera, buey, cerdo y cordero. Para profundizar pulsaremos sobre el logo. Ojo, que la web es muy buena.

LOS BOMBONES DE BRUSELAS


He estado tres veces en Bruselas y siempre he vuelto cargado de kilos de bombones. No es que esté forrado sino que estas delicias son baratas en Bélgica. Además de los archifamosos Godiva o Neuhaus, también existen los muy asequibles y ricos Leonidas, de los cuales te puedes llevar un kilo por 14 euros, lo que es muy buen precio. Se venden en cajas de 250 gramos, 500 gramos y un kilo. Casi mejor comprar en la ciudad en lugar del aeropuerto, porque hay más variedad para elegir. De Godiva nos podemos llevar una crema de chocolate tipo Nocilla en plan delicatessen por solo tres euros el frasquito.
En general Bruselas es un paraíso para los golosos y sale más barato comprar cien gramos de bombones que tomarse un café (bastante malo, por cierto). En los alrededores de la Grand Place hay una variada oferta y también podemos comprar en los supermercados, con precios más competitivos. Por cierto que en algunas chocolaterías ponen ciertos inconvenientes para atenderte en francés y prefieren hacerlo en inglés, por aquello de la piquilla entre flamencos y valones.
Para comer, la oferta tiene gran variedad e incluso se podrían calificar los precios como bajos, pudiendo cenar uno bastante bien a menos de quince euros, con medio bogavante, un entrecotte y helado de postre, todo ello de gran calidad y con la bebida aparte. La cerveza es la bebida estrella y hay marcas para dar y tomar. Mi favorita es la Maes. Y al que le gusten los mejillones, que cuente con que el tamaño de los moluscos es inferior al de los que aquí nos zampamos.
Hay hoteles baratos durante el verano y desde Bruselas podemos hacer muchas excursiones interesantes. Como destino, bueno, bonito y nada caro.